San Juan impulsa el “oro verde”: el pistacho ya exporta el 80% de su producción y desplaza a la vid como apuesta productiva

Con más del 90% de la superficie cultivada del país, San Juan consolida al pistacho como cultivo estratégico: el 80% se exporta, crecen las inversiones y se posiciona como alternativa rentable frente a la crisis vitivinícola.

En el marco del Día Mundial del Pistacho, cada 26 de febrero, San Juan reafirma su lugar como principal polo productivo del país y consolida un proceso de crecimiento que ya se traduce en números concretos: el 80% de lo que se produce se exporta.

La provincia concentra más del 90% de la superficie cultivada a nivel nacional y atraviesa un boom sostenido en los últimos cinco a siete años. El fenómeno coincide con el retroceso de la vitivinicultura tradicional, afectada por la sobreoferta de uva y las dificultades en la comercialización del vino. En ese escenario, el pistacho se convirtió en una alternativa rentable para reconvertir hectáreas históricamente destinadas a la vid.

Leopoldo Bravo, productor y gerente de la empresa familiar Frutos del Sol, explicó que el mercado interno aún es reducido —con un consumo estimado en 400.000 kilos anuales—, mientras que la producción conjunta junto a otros establecimientos alcanza los 1,5 millones de kilos y continúa en expansión. “Hoy exportamos el 80% porque el mercado local es pequeño. Este será un negocio prácticamente 100% exportador en los próximos años”, anticipó.

La demanda internacional sostenida y la tendencia global hacia alimentos saludables y sabores premium impulsan el crecimiento. El pistacho dejó de ser un producto de nicho para ganar espacio en heladerías, panaderías, pastelerías, bebidas y propuestas gourmet, fortaleciendo su posicionamiento como ingrediente diferencial.

Desde el punto de vista productivo, el cultivo presenta ventajas competitivas. Requiere condiciones agroclimáticas específicas —clima seco, buena amplitud térmica, baja humedad y suelos con excelente drenaje— que no se replican en cualquier región, lo que limita la oferta mundial y abre oportunidades para Argentina. Además, se trata de una inversión de largo plazo: los árboles comienzan a producir entre el quinto y séptimo año, pero pueden superar los 50 años de vida útil, con rindes promedio de 3.500 kilos por hectárea en plena madurez.

El crecimiento también se refleja en el interés de nuevos inversores. Empresas como Frutos del Sol comercializan plantines y asesoran a quienes buscan iniciar plantaciones. La expansión se concentra principalmente en departamentos como 25 de Mayo y San Martín, donde el desarrollo del pistacho dinamiza economías locales mediante inversiones en riego, infraestructura y generación de empleo.

Originario de Asia Menor y Occidental, el pistacho es uno de los frutos secos más antiguos del mundo y se destaca por su perfil nutricional: aporta proteínas vegetales, antioxidantes, minerales y grasas saludables. Hoy, ese “oro verde” encuentra en suelo sanjuanino un escenario propicio para crecer y proyectarse al mercado internacional.

Con exportaciones firmes, superficie en expansión y una demanda global en alza, el pistacho se consolida como nuevo protagonista del mapa agrícola sanjuanino y como una apuesta estratégica de largo plazo para la provincia.

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