Inflación en ascenso obliga al Gobierno a recalibrar el plan económico: dólar controlado y crecimiento en pausa

El 2,9% registrado en enero encendió alertas sobre la continuidad de la suba de precios. La fase 4 del plan monetario postergó la remonetización, mientras el Banco Central compró divisas récord y el Tesoro retiró pesos del mercado. El foco ahora está en contener la inflación y preparar la economía para la cosecha gruesa, mientras la reforma laboral busca impulsar empleo formal.

El Banco Central acumuló compras de divisas cercanas a los USD 2.000 millones, superando ampliamente las expectativas de fin de año. La liquidación de dólares por parte de empresas y provincias tras las elecciones legislativas, junto con la caída de la demanda del público, permitió una caída significativa del dólar: el mayorista perforó los $1.400 y el minorista bajó 70 pesos desde comienzos de año.

Sin embargo, la remonetización prevista para esta fase quedó postergada. El Tesoro retiró del mercado los pesos emitidos para evitar que la inflación siga presionando los precios. Solo el miércoles pasado, el Central compró USD 214 millones mientras el Tesoro refinanciaba el 123% de los vencimientos, retirando 1,7 billones de pesos del sistema.

Este ajuste monetario tiene como objetivo retomar la senda de desinflación, aunque la contracara es una caída del dólar y una actividad económica que no repunta. La expectativa del Gobierno está puesta en la cosecha gruesa de soja, que se extiende entre abril y junio, como motor para generar divisas y derrame económico.

Impacto sobre precios y consumo

El aumento de la inflación afecta directamente el poder adquisitivo. Los salarios siguen sin recuperar los niveles de 2023 y los servicios públicos subieron con fuerza. Solo en enero, el rubro alimentos y bebidas escaló 4,7%. La combinación de dólar bajo e inflación mensual superior al 2,5% encarece la economía en términos reales: el tipo de cambio se apreció 10% desde enero, borrando parte de la ganancia de competitividad del segundo semestre de 2025.

Sectores como la construcción y el turismo receptivo enfrentan un doble impacto: costos crecientes en pesos y precios en dólares que se mantienen, lo que dificulta la recuperación.

La reforma laboral como espejo

El Gobierno celebra la media sanción de la modernización laboral, que busca reducir la litigiosidad y priorizar la negociación por empresa incluso por encima del convenio colectivo. La referencia está puesta en la reforma laboral brasileña de 2017 bajo Michel Temer, que logró aumentar el empleo formal y reducir la informalidad en un contexto económico expansivo.

El éxito de la reforma argentina dependerá de dos ejes: disminuir la “industria del juicio” y aumentar gradualmente el empleo formal. Sin estos resultados, las leyes laborales correrán el riesgo de centrarse únicamente en abaratar despidos y reducir compensaciones, sin generar un verdadero impacto positivo en el mercado laboral.

Expectativas y posibles medidas

Mientras tanto, el mercado espera las novedades que prometió Luis “Toto” Caputo tras reunirse con Javier Milei y Santiago Bausili. Entre las medidas en análisis están la flexibilización de controles cambiarios para empresas y la eventual eliminación gradual del cepo, lo que permitiría un dólar más alto y mayor captación de inversiones extranjeras. Sin embargo, volver a la categoría de “mercado emergente” parece aún lejano y requeriría la remoción total de los controles cambiarios.

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