Golpe a la tecnología intramuros: Chimbas implementará inhibidores de señal “quirúrgicos”

El director del Servicio Penitenciario Provincial, Carlos Suárez, confirmó que este año se pondrán a prueba dispositivos de última generación. El objetivo es anular las comunicaciones ilegales sin afectar el servicio telefónico de los vecinos del penal.

En un movimiento estratégico para combatir las estafas virtuales y la organización de delitos desde las celdas, el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) anunció que avanzará en la instalación de inhibidores de señal en el Penal de Chimbas. La medida busca saldar una deuda histórica de seguridad, pero con un enfoque tecnológico renovado: la precisión sectorizada.

El fin de la “zona muerta” en los barrios vecinos

El principal escollo de los intentos de bloqueo en años anteriores fue la afectación a los ciudadanos que residen en las inmediaciones de la unidad. Los antiguos equipos generaban un “paraguas” de interferencia que dejaba sin señal de celular a cientos de familias en los barrios de Chimbas.

“El objetivo es avanzar este año con métodos de prueba. La tecnología actual permite bloquear sectores puntuales sin generar inconvenientes en las zonas aledañas”, explicó Carlos Suárez, director del penal, en declaraciones radiales. El sistema permitiría “apagar” la señal en pabellones específicos, identificando alas críticas donde se sospecha mayor actividad de teléfonos clandestinos.

Cámaras con IA y control de motines

El plan de modernización no se agota en la frecuencia de radio. Suárez destacó que la visión para 2026 incluye la incorporación de cámaras con inteligencia artificial. Estas herramientas permiten:

  • Detección temprana: Identificar movimientos inusuales que preceden a intentos de fuga.

  • Prevención de violencia: Monitorear comportamientos que puedan derivar en riñas o motines.

  • Optimización del personal: Alertar a los guardias solo ante eventos sospechosos confirmados por el algoritmo.

El desafío del presupuesto

Pese al optimismo técnico, la ejecución total depende del flujo de fondos en un año donde la seguridad compite con la infraestructura. Según las autoridades, el proyecto de inhibidores convive con otras urgencias como la ampliación de talleres laborales y la formación técnica de los internos, pilares clave para la reinserción.

La meta oficial es concretar las primeras pruebas piloto durante el primer semestre de 2026. De ser exitosas, San Juan se posicionaría a la vanguardia en el control de comunicaciones carcelarias en la región de Cuyo.

POR LIC. EUGENIA VILA

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