Advierten que el Gobierno tiene que pasar de la motosierra al recorte fino de gastos

Ante la inevitable caída de los ingresos el Sector Público Nacional, el Ejecutivo está obligado a seguir con el recorte, pero advierten que ya no es posible hacerlo como al inicio de la gestión en 2024.

Los números fiscales del primer trimestre del 2026 revelan que, para que el Gobierno pueda mantener el superávit fiscal a pesar de la caída de los ingresos tributarios, tendría que dejar la motosierra y empezar a usar bisturí en las diferentes partidas del Sector Público Nacional (SPN).

Eso se debe a que, a diferencia del primer año de gestión y parte del segundo, en los que el recorte y la inflación colaboraban para lograr un resultado positivo, en 2026 la caída de ingresos y la menor inflación presionan en sentido contrario.

Según señala el economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Isidro Guardarucci, dado el empeoramiento de la recaudación, no hay riesgo de un “desvío inmediato”.

Guardarucci plantea que el superávit puede estar en jaque “por acumulación de pequeñas presiones”. Entre ellas menciona: ingresos tributarios más débiles, subsidios que dejan de caer, universidades en recomposición, provincias con menos margen y prestaciones sociales rígidas.

Ello, dice, “conforma una agenda fiscal más exigente que la de 2024”, por lo que “el superávit deja de ser sólo una señal de disciplina y pasa a ser también una prueba de gestión fina”.

Se apagó la licuadora de la inflación

El economista señala que “en 2024, la consolidación fiscal inicial convivió con una fuerte licuación de partidas y con una dinámica nominal que, por momentos, favorecía la caja”. Mientras la inflación trituraba las partidas del gasto, por otro lado también ayudaba a recaudar más.

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