Una abuela de Tennessee pasó más de cinco meses en prisión después de que un sistema de reconocimiento facial basado en inteligencia artificial (IA) la señalara erróneamente como sospechosa de varios casos de fraude bancario cometidos en Fargo, Dakota del Norte, un estado en el que asegura jamás haber estado. El caso reavivó el debate sobre el uso policial de tecnologías emergentes y su impacto en investigaciones penales.
Angela Lipps, de 50 años, fue detenida el 14 de julio en Tennessee sin saber que, semanas antes, se había emitido en Fargo una orden de arresto en su contra. Los hechos se remontan a una serie de fraudes bancarios registrados en la zona, en los cuales los investigadores recurrieron a una herramienta de reconocimiento facial operada por una agencia vecina para buscar posibles sospechosos.
El jefe del Departamento de Policía de Fargo, Dave Zibolski, reconoció en una conferencia de prensa que existieron “algunos errores” en el proceso de identificación y señaló que la dependencia de la información generada por un sistema externo fue “parte del problema”. Según explicó, la agencia asociada —el Departamento de Policía de West Fargo— había adquirido y utilizado su propio sistema de reconocimiento facial sin que las autoridades superiores de Fargo lo supieran ni lo autorizaran.
West Fargo confirmó posteriormente que utilizó la tecnología Clearview AI, una polémica aplicación que opera con una base de datos de miles de millones de imágenes recopiladas de Internet y redes sociales. El sistema “identificó a una posible sospechosa con rasgos similares a los de Angela Lipps”, informó el departamento, aunque aclaró que ellos no presentaron cargos por falta de pruebas.
Pese a ello, la información fue compartida con la policía de Fargo, que continuó el proceso de investigación y elevó el caso a la Fiscalía del Condado de Cass. Hasta el momento no está claro qué otros indicios se usaron para vincular a Lipps con los delitos.
Tras su liberación, el departamento policial prometió revisar y modificar sus procedimientos internos, incluyendo la prohibición del uso del sistema de IA empleado por West Fargo. No obstante, no emitió disculpas formales hacia la mujer que pasó casi medio año privada de su libertad por un error tecnológico.
El caso de Lipps alimenta la preocupación creciente sobre el uso policial de herramientas de reconocimiento facial, una tecnología que se expande rápidamente en Estados Unidos y que ya ha sido asociada a otros casos de detenciones injustificadas por identificaciones erróneas.
op: checo murciano
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