Escándalo en una milonga porteña: el organizador agredió y echó a dos mujeres por bailar juntas

Las víctimas, extranjeras residentes en Londres, recibieron el apoyo de la comunidad tanguera y organizaciones feministas, mientras que los organizadores intentaron negar los hechos.

El Movimiento Feminista de Tango (MFT) denunció un grave hecho de violencia de género y discriminación homoodiante en El Beso, un espacio ubicado en la calle Riobamba, en la Ciudad de Buenos Aires, donde los sábados por la noche se desarrolla la milonga Cachirulo.

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Según el documento difundido en las redes sociales, durante la noche del sábado 21 de marzo, el organizador del evento tanguero, Héctor Blanco, agredió física y verbalmente a dos mujeres por bailar juntas en la pista, y las echó del establecimiento. El episodio despertó el fuerte malestar de la comunidad tanguera y ocasionó el respaldo inmediato de las organizaciones feministas del ambiente hacia las afectadas.

“Expresamos nuestra solidaridad con las compañeras afectadas y reafirmamos la necesidad de construir milongas libres de violenciasdonde todas las personas puedan habitar el espacio con seguridad y dignidad“, expresaron desde el organismo.

Según reveló a este medio una fuente cercana, las agredidas serían dos mujeres de Turquía que viven en Londres y que llegaron a la capital del 2×4 para poner en práctica su pasión por la danza en su lugar de nacimiento.

Poco tiempo después del ataque, en los foros de tangueros de las redes sociales comenzó a circular el comunicado que realizaron las víctimas sobre lo sucedido. “Bozge y yo estábamos pasando una noche encantadora bailando en Cachirulo, hasta que el organizador nos dijo que dos mujeres no podían bailar juntas. Cuando le preguntamos el motivo, mostró sus infames cartas, nos gritó “¡afuera!“, expresó Ozge en su cuenta de Instagram.

Desde su cuenta de Facebook, Jonathan, un amigo de las jóvenes que presenció los hechos, añadió al relato: “Luego (el organizador) golpeó a Ozgele gritó ‘concha de tu madre‘ y ‘’ mientras salíamos. ¡Esto fue una agresión! Y lo más impresionante fue que todos ignoraron lo que pasó… Tolerar el abuso no debería ser el costo del buen tango”.

A raíz de lo sucedido, los bailarines solicitaron a sus pares extranjeros que no ofrezcan clases, prácticas o shows en Cachirulo, y que tampoco participen de este espacio “donde sus organizadores le levantan la mano a las mujeres”.

“Compartan esto a sus grupos de tango y amigos, dejemos en claro que la comunidad internacional no tolera la violencia bajo el disfraz de ‘la tradición’“, añadieron.

Por último, solicitaron que se sostengan y apoyen a las redes de tango y milongas seguras. “Elijan milongas que respeten a todos los bailarines. El tango trata de la conexión y el respeto, no del abuso. Busquemos otra cosa”, cerraron.

Las víctimas no buscarían realizar una denuncia judicial por lo sucedido. Desde el entorno aseguran que se encuentran muy afectadas por el episodio en la milonga nocturna y sienten temor a represalias.

Por su parte, tras la denuncia los organizadores de Cachirulo difundieron en redes sociales tres videos de cámaras de seguridad para negar los hechos. En las imágenes, pese a no mostrar el supuesto momento de la agresión, enseñan cuando las jóvenes son echadas del establecimiento.

Cachirulo es una de las tantas milongas que conservan un códigos y estilos “tradicionales” del tango: vestimenta típica, parejas binarias con roles asignados en la danza, entre otras convenciones. Las reseñas que dejan los bailarines y participantes en páginas web especializadas como Hoy-Milonga.com dan cuenta de este ambiente. “Es para porteños únicamente. Hector (el organizador) trata a los turistas como basura. Tal vez puedes disfrutar si eres amigo personal de Héctor”, escribió Christian Thomas el 18 de marzo. Por su parte, en enero, la usuaria Yana Van Arsdale escribió: “El anfitrión, Héctor, es muy grosero y obviamente irrespetuoso con las mujeres extranjeras. Grita sin motivo alguno y les da los peores asientos. Tres mujeres se fueron llorando delante de mis ojosotras dos solo bailaron dos tandas, siendo prácticamente invisibles…”.

Sin embargo, en todo el Gran Buenos Aires subsisten en paralelo otro tipo de clases, prácticas y milongas más flexibles e inclusivas. En este marco nació en 2018 la organización feminista de tango, y se desarrolló un “protocolo de actuación” ante casos de violencia de género en las milongas.

“El MFT se creó con el fin de gestionar herramientas y acciones que posibiliten la igualdad entre integrantes de la comunidad tanguera. Nuestro principal objetivo es desarrollar estrategias para erradicar todas las formas de violencia en los ámbitos del tango”, sostienen.

Y añaden: “Nuestro deseo es que este protocolo se transforme en una herramienta que sirva tanto para atendercontener y prevenir responsablemente las situaciones concretas de violencia como para reflexionar sobre las prácticas de la comunidad. De este modo, esperamos contribuir a promover una genuina transformación social y cultural en los ámbitos específicos de la comunidad tanguera“.

No obstante, el MFT aclara que el protocolo “debe entenderse como una serie de recomendaciones, o como una guía de acciones a seguir en pos de esa transformación que tanto anhelamos” y no “como un documento rígido y punitivo”.

El protocolo se ampara en a Ley 26.485 de protección integral a las Mujeres y la Ley 26.743 de Identidad de Género. Además, derrumba los posibles argumentos de Blanco para aplicar el “derecho de admisión”, ya que la Ley 26.370 establece que debe aplicarse de manera objetiva y no discriminatoria, y prohíbe explícitamente la exclusión por género u orientación sexual. Asimismo, la Ley 23.592 sanciona actos que restrinjan derechos en función del sexo o la identidad de género.

fuente:pag 12

op: checo murciano

 

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