El Vaticano confirmó la condena a un sacerdote de San Isidro por abuso sexual contra un menor
La Santa Sede rechazó la apelación de Damián Rodríguez Alcobendas y ratificó sanciones que incluyen la prohibición perpetua de ejercer cargos eclesiásticos y restricciones al ministerio sacerdotal.
El Obispado de San Isidro anunció este lunes que el Vaticano confirmó la culpabilidad del sacerdote Damián Rodríguez Alcobendas en la causa canónica por abuso sexual contra un menor.
La decisión fue adoptada por el Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede, que rechazó la apelación presentada por el presbítero en el proceso administrativo penal canónico que se le había iniciado. De esta manera, quedó firme la condena por el “delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor”, figura que en el derecho canónico refiere a una falta de índole sexual cometida por un clérigo contra un niño.
Las sanciones impuestas
El Vaticano confirmó la pena de prohibición perpetua para el ejercicio de todo oficio eclesiástico y de cualquier función directiva o administrativa en parroquias, seminarios e institutos vinculados a la Iglesia. Además, el sacerdote no podrá desempeñar tareas dependientes de autoridades eclesiásticas ni ejercer la docencia en áreas teológicas o pastorales.
También se le prohibió recibir encargos de tutorías o asesoramiento de menores de edad en cualquier ámbito.
A su vez, el organismo interviniente estableció una pena de cinco años de prohibición para el ejercicio público del ministerio sacerdotal. Desde el Obispado precisaron que se le impuso un precepto penal que contempla la dimisión del estado clerical en caso de incumplimiento de las sanciones aplicadas.
Sin condena en la Justicia penal
El delito por el que fue condenado en el ámbito eclesiástico no tuvo correlato en la Justicia penal argentina. Según fuentes pastorales, los hechos denunciados habrían ocurrido entre 2003 y 2004 y fueron reportados casi dos décadas después, por lo que la acción penal habría prescripto.
Rodríguez Alcobendas, conocido como “padre Damián”, se desempeñó durante años como sacerdote en la Parroquia Sagrada Familia de Nordelta y fue capellán de colegios católicos del complejo. Durante la Semana Santa de 2020 cobró notoriedad pública por recorrer en una camioneta 4×4 los barrios de Nordelta para bendecir las calles en plena cuarentena y solicitar limosnas mediante transferencias bancarias ante la imposibilidad de realizar celebraciones presenciales.
Tras conocerse la denuncia, fue desplazado como párroco y posteriormente designado capellán en el convento de Pacheco de la Congregación de las Hermanas Siervas de María.
Pedido de perdón
En el comunicado difundido, el Obispado expresó “su cercanía con la víctima de este delito grave” y pidió perdón “por el dolor y la herida que ha padecido”, al tiempo que aseguró su compromiso y oración por su vida.
“Extendemos esta cercanía a todas las víctimas de abuso, reafirmando nuestra disposición permanente a escuchar, acompañar y actuar con responsabilidad y respeto, trabajando con firmeza para que prevalezca el cuidado de cada persona en nuestra diócesis”, concluyó el mensaje oficial.
Los comentarios están cerrados.