La tarifa de la electricidad en San Juan tendrá un incremento promedio del 10,83%, luego de que el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) aprobara la nueva Revisión Tarifaria Ordinaria (RTO) correspondiente al período 2026–2031. El ajuste será inferior al 23,29% que había solicitado la empresa distribuidora Naturgy.
La medida quedó oficializada mediante la Resolución EPRE N° 80/26, tras un proceso que incluyó cinco audiencias públicas y diversas reuniones del Consejo Asesor de Acompañamiento (CAART). Desde el organismo destacaron que este mecanismo permitió la participación de distintos sectores de la sociedad sanjuanina.
Según se informó, el aumento promedio para los usuarios en general será del 10,83%, mientras que en el sector residencial alcanzará el 10,56%. El EPRE explicó que la decisión se basó en el principio de “mínimo costo razonable”, con el objetivo de atenuar el impacto tarifario sobre los hogares.
En ese marco, el ente regulador rechazó el pedido de Naturgy de recalcular la Base de Capital, una modificación que hubiera elevado el monto sobre el cual se calcula la tarifa. De esta manera, el organismo ratificó actos administrativos previos y consideró que dicha corrección habría significado un incremento injustificado para los usuarios.
Entre los puntos centrales del nuevo esquema se encuentra la puesta en marcha del Mecanismo de Control con Indicadores de Desempeño (MCID), que establece incentivos económicos vinculados a mejoras concretas en la calidad del servicio. Durante el primer semestre de 2026 se desarrollará una etapa de “marcha blanca” para ajustar su funcionamiento.
Asimismo, se avanzó en el tratamiento de la generación distribuida, determinando que los usuarios que generan energía deberán afrontar los costos de red asociados al uso del sistema eléctrico. Sin embargo, como medida de fomento, el EPRE resolvió no aplicar cargos sobre la potencia inyectada, con el fin de incentivar el uso de energías renovables.
La resolución también promueve una modernización integral del sistema eléctrico, que incluye la incorporación progresiva de medición inteligente, un rediseño de la factura para facilitar la comprensión del consumo y la creación del Factor de Incentivo para la Modernización y Calidad del Abastecimiento (FIMCA).
En cuanto al impacto en el bolsillo de los usuarios, el EPRE dispuso una medida de contención: los nuevos valores se aplicarán a los consumos registrados desde el 1 de marzo de 2026, por lo que el aumento recién se verá reflejado en las facturas con vencimiento en mayo, sin contemplar los consumos de los meses más calurosos.
Finalmente, el organismo fijó una tasa de rentabilidad del 9,76% real, descartó la inclusión del “riesgo país” solicitada por la empresa y aprobó un plan de inversiones en infraestructura eléctrica con una proyección de diez años.
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