Valle Fértil plantó un algarrobo para reivindicar la historia de los pueblos originarios

La iniciativa reunió a comunidades diaguitas y autoridades en la plaza departamental, en el marco del Día del Respeto a la Diversidad Cultural. El árbol simboliza las raíces culturales del territorio y la propuesta es repetir la actividad cada año.

Un algarrobo comenzó a crecer en la plaza departamental de Valle Fértil con un propósito que trasciende lo ambiental: reconocer la historia, la identidad y la permanencia de los pueblos originarios. La plantación se realizó durante un acto por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, con la participación de comunidades diaguitas, representantes municipales y vecinos.

La actividad fue impulsada de manera conjunta por el municipio y las comunidades indígenas del departamento. Participaron integrantes de Cacique Pedro Caligua, Misipay, Ugno de los Managua y La Majadita, en una propuesta que busca tener continuidad y convertirse en una tradición anual en espacios públicos significativos de Valle Fértil.

“El 12 de octubre nos invita a revisar nuestra historia y a reconocer a los pueblos que habitaban esta tierra mucho antes de 1492 y que hoy siguen presentes”, expresó Emilio Berón, director de Pueblos Originarios de la Municipalidad de Valle Fértil.

El funcionario también destacó el valor de los conocimientos, las prácticas y las memorias que las comunidades transmiten de generación en generación. En ese sentido, recordó que la Constitución Nacional reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y garantiza su participación en los asuntos que los involucran.

Un símbolo de la cultura del monte

El ejemplar fue donado por la Escuela Agrotécnica Ejército Argentino. La elección del algarrobo responde a su importancia en el monte nativo, donde históricamente proporcionó sombra, alimento y madera a las familias de la región.

La intervención incluyó otros elementos de fuerte significado cultural. En la base del árbol se colocó una piedra proveniente del río de Usno, seleccionada por la comunidad Ugno de los Managua. Sobre ella se ubicó un mortero tallado por Julio Burgoa, artesano e integrante de esa comunidad.

La pieza remite a las prácticas tradicionales vinculadas con el aprovechamiento del fruto del algarrobo, que se molía para obtener harina y preparar alimentos como el patay y la añapa. Estas elaboraciones formaron parte de la alimentación de numerosas familias y representan saberes ancestrales que aún integran la memoria colectiva del territorio.

A estos elementos se sumó una placa de alpaca realizada por el orfebre Marcos Sajoux. La inscripción incluye las fechas 11/10/1492 y 11/10/2026, junto con la frase “último día de libertad de los pueblos originarios”, una referencia que propone reflexionar sobre la llegada de los europeos a América y las consecuencias que tuvo para las comunidades indígenas.

Una memoria que sigue presente

El acto contó con la presencia del intendente de Valle Fértil, Mario Riveros; las concejales Mónica Riveros y Carina Calivar; autoridades municipales, representantes de las comunidades originarias y vecinos.

La propuesta apunta a reconocer que los pueblos indígenas no forman parte únicamente de la historia pasada, sino que mantienen una presencia activa en la vida social y cultural del departamento. La plantación busca, además, dar visibilidad a sus identidades y generar espacios de reconocimiento y participación.

En el corazón de Valle Fértil, el algarrobo quedó como un símbolo de las raíces culturales del territorio. Su crecimiento será también una invitación a preservar la memoria colectiva y transmitir a las nuevas generaciones la historia y los saberes de quienes habitan estas tierras desde mucho antes de la conformación de la sociedad actual.

Los comentarios están cerrados.