Súper Niño: la generación hidroeléctrica creció casi un tercio y el costo de la energía se desplomó 43% en un mes
La crecida récord del Paraná disparó la producción en las represas y hundió el “precio spot” en el mercado mayorista de electricidad a su nivel más bajo desde abril.
El Súper Niño, el fenómeno climático que generó una fuerte crecida en el río Paraná, ya tiene efectos concretos en la generación eléctrica de la Argentina. La producción de energía en las grandes centrales hidroeléctricas del país creció 31,8% interanual en septiembre, al pasar de 2.662 a 3.508 GWh. Este salto en la fuente más barata de la matriz desplazó a las centrales térmicas que queman combustibles fósiles, lo que produjo una baja en el precio spot de la electricidad de 42,9% en un solo mes, según el Monitor Eléctrico de septiembre de 2026 que elabora RICSA Alyc.
La mayor participación de la generación hidroeléctrica se dio en un contexto en el que el consumo eléctrico del país se mantuvo al alza. Según el mismo estudio, la demanda total alcanzó los 11.210 GWh en septiembre, un 5,4% más que en el mismo mes de 2025, con la Patagonia como la región de mayor crecimiento (+12,3%) y el Gran Buenos Aires —que concentra el 37% de la demanda nacional— en línea con el promedio (+5,4%). A pesar de ese mayor consumo, los costos de generación bajaron, una combinación que el informe explica por el cambio en la composición de la oferta.
El salto hidroeléctrico arrastró a toda la matriz
El crecimiento de la hidráulica no fue un dato aislado. Las centrales hidroeléctricas mayores a 50 MW, que representan el 22% de la potencia instalada del país, aportaron el 31,5% de la generación real del mes, muy por encima de su peso en la capacidad del sistema. Entre las renovables no convencionales, la energía solar acompañó con un alza del 23,4% (de 488 a 602 GWh), mientras que la eólica se mantuvo prácticamente estable (+1,2%).
El conjunto de las energías renovables, que incluye la hidráulica de gran escala, la solar, la eólica y la biomasa, alcanzó el 54,3% de la generación local, con un crecimiento interanual del 20 por ciento.

La contracara fue la caída del despacho térmico, que retrocedió 11,6% interanual, de 4.704 a 4.159 GWh. Cuando las represas generan más, el sistema necesita quemar menos gas y menos gasoil, y eso es lo que ocurrió en septiembre.
Más agua en las represas y un precio que se desplomó
Para entender por qué la crecida del Paraná impacta en el costo de la electricidad hay que mirar cómo funciona el mercado mayorista. El sistema eléctrico cubre la demanda despachando primero las fuentes más baratas —la hidroeléctrica y las renovables— y deja para el final las más caras, que son las centrales térmicas que queman gas o gasoil. El precio spot, lo determina justamente esa última fuente que hace falta encender. Cuando sobra agua en las represas y la generación hidroeléctrica alcanza para cubrir una porción mayor de la demanda, varias de esas centrales térmicas caras directamente no se prenden, y el precio de todo el sistema baja.
Eso es lo que ocurrió en septiembre. Con el Súper Niño que inyectó caudales récord en la cuenca del Paraná, la hidráulica desplazó a buena parte del parque térmico y el precio spot cayó de USD 157,9 a USD 90,1 por MWh en un solo mes, una baja del 42,9%. En junio, cuando los ríos traían menos agua y el sistema dependía más de los combustibles fósiles, el spot había tocado su máximo del año en USD 189 por MWh. En tres meses se redujo a menos de la mitad.
Aun con esa caída, el precio de septiembre sigue un 17% por encima de los USD 77 por MWh que se registraron un año atrás. El costo marginal de operación (CMO), que mide cuánto cuesta producir la última unidad de energía necesaria para cubrir la demanda, acompañó la tendencia y retrocedió 55,9% mensual hasta los USD 62,2 por MWh.

El mercado eléctrico tiene distintos segmentos: el grueso de los hogares se abastece a través del mercado regulado (el 61% de la oferta), mientras que el spot representa el 24% y los contratos entre empresas, el 15% restante. En agosto, el precio spot era un 66% más caro que el del mercado regulado; en septiembre esa brecha se achicó al 19,7%, otra señal de que la mayor disponibilidad de agua abarató los costos en todo el sistema.
El alivio en los costos de generación achicó los subsidios
La baja en los costos de generación se trasladó al esquema de subsidios. De cada $100 que cuesta generar la electricidad que consume un hogar promedio, en agosto el usuario pagaba $57 y el Estado ponía los $43 restantes. En septiembre, esa relación cambió: el usuario pasó a cubrir $74 y el Estado, $26. Esa brecha de subsidios del 26% fue la más baja de todo 2026, según el informe de Ricsa.
El recorte no se explica por un aumento de tarifas, sino por la caída del costo real de referencia del segmento residencial, que bajó 20,4% en el mes, una reducción que coincide con el salto de la generación hidroeléctrica y la menor necesidad de térmicas.
El mapa de subsidios, sin embargo, muestra marcados contrastes según el tipo de usuario. Quienes reciben el subsidio de base cubren apenas el 32% del costo real. Los usuarios sin subsidio y quienes superan el umbral de consumo base, en cambio, ya pagan por encima del costo pleno, con coberturas del 111% y el 112% respectivamente. El Precio Estacional (PEST) vigente se ubicó en $110.530 por MWh, un 58,4% por encima de septiembre de 2025.
Según la Entidad Binacional Yacyretá, el Súper Niño se extendería al menos hasta principios de 2027. Si eso se cumple, los caudales del Paraná seguirían por encima de lo normal y la generación hidroeléctrica continuaría desplazando a las centrales térmicas más caras, lo que sostendría la tendencia a la baja en los costos de generación.
Eso, sin embargo, no significa que la factura de luz de los hogares vaya a bajar. La mayoría de los usuarios residenciales paga el Precio Estacional que fija la Secretaría de Energía, que en septiembre acumulaba una suba del 58,4% interanual. El menor costo de generación, hasta ahora, se tradujo sobre todo en un alivio para las cuentas del Estado —que redujo los subsidios a su piso del año— más que en un ahorro directo para los consumidores.
Fuente: Infobae
OP: Juan Pablo Amaya
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