Presupuesto 2027: los economistas ven una inflación “razonable”, pero dudan sobre el crecimiento del 4% en el PBI

En el mercado no vislumbran que la dinámica del consumo y la inversión, en un año electoral, puedan permitir una expansión del 4% en el PBI.

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este martes por primera vez las proyecciones macroeconómicas que quedarán plasmadas en el proyecto de Ley de Presupuesto 2027. Partiendo de la base de que todo presupuesto suele ser optimista, la mayoría de los economistas coincidieron en que la estimación de inflación no es utópica, pero ven muy ambiciosa la perspectiva para el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI).

En el marco de una reunión con los miembros de la Mesa Política del Gobierno, el funcionario expuso los principales indicadores contemplados para el último año de mandato. En materia de inflación, la previsión es de 18%, apenas por debajo del 20% que calcularon los participantes del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realizó el Banco Central (BCRA).

moliendo-bannerweb-300x300.gif

En diálogo con Ámbito, el economista Federico Glustein consideró que se trata de “una inflación relativamente coherente si pensamos en una baja sostenida de los próximos meses, que se sostiene por encima del 1%”.

En la misma sintonía, Diego Piccardo, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, tampoco lo ve como un escenario descabellado, teniendo en cuenta que “en agosto la inflación fue del 1,7% y es posible que antes de fin de año se registren valores inferiores”. “Nuestra proyección se ubica algo por encima de la oficial, en torno al 21% anual”, profundizó.

Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, detalló que la proyección del Poder Ejecutivo “daría una inflación promedio mensual de 1,4%”, que la entiende como “optimista, pero razonable“.

En cuanto a lo cambiario, el Gobierno avizora un dólar a $1.847,6 para el fin de su gestión, lo cual representaría un alza del 15,5%, que profundizaría la apreciación cambiaria. En Fundación Libertad tienen una expectativa similar y sostienen que el nivel previsto es alcanzable. “Si bien las elecciones podrían generar episodios de volatilidad cambiaria, el Gobierno viene fortaleciendo su capacidad de respuesta. La acumulación de reservas continúa en un período de menor oferta estacional de divisas que el segundo trimestre, mientras que la reducción de la posición vendida en futuros amplía el margen de intervención de cara al próximo año”, profundizó Piccardo.

Al respecto, Glustein especuló con que probablemente veamos un tipo de cambio “más bajo hasta las elecciones y algo liberado post elecciones, más acorde a un tipo de cambio menos apreciado y mejor posicionado para las exigencias del mercado local, que lo ubican hoy hasta 14% atrasado”.

A su turno, Nicolás Bertholet, economista de Paramétrica, sostuvo ante este medio que el Gobierno “necesita un dólar mas alto para que no se siga apreciando, pero eso a la vez corre el riesgo de acelerar la inflación, todo en medio de un año electoral”.

En el mercado dudan que la economía pueda crecer al 4%, como afirma el Gobierno

Hasta acá, la presentación de Caputo no parece estar vendiendo espejitos de colores. Sin embargo, cuando se observan las proyecciones sobre actividad económica es donde emerge el escepticismo.

Para el ministro, el PBI crecerá 4% el año que viene, un número que supera ampliamente al 2,9% esperado por las consultoras, centros de estudios y entidades financieras que participan del REM. También luce poco factible que la economía termine 2026 con una expansión del 3%, como asegura el oficialismo, cuando en el mercado los pronósticos están más cerca del 2%.

A diferencia de lo que viene ocurriendo hasta ahora, en Casa Rosada aseveran que la inversión será un motor clave del crecimiento económico, con un salto anual del 9,2%. En conversaciones con este medio, Caprarulo se preguntó qué es lo que puede traccionar ese avance en un año de incertidumbre por las elecciones y con una apreciación cambiaria que erosiona los costos de las empresas.

“Lo que más ruido me hace es cómo van a lograr la tasa de crecimiento económico. Entre otras cosas porque también marcan una leve recuperación del consumo privado, cuando lo que estamos viendo es que el mercado de trabajo sigue empeorando. Habría que pensar si la mera baja de la inflación alcanza para que crezcan los salarios reales y el consumo”, agregó el economista.

Glustein también duda que se lleguen a cumplir las estimaciones vinculadas al PBI. Puntualmente, sobre la meta de inversión dijo que, dado el piso actual y el aporte de los proyectos del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI), “se puede vislumbrar un crecimiento alto, pero 9% parece una meta ambiciosa si pensamos que el crecimiento de 2026 está aminorando y que no hay un cambio en el modelo que permita pensar en una acumulación tan fuerte desde el exterior”.

En este aspecto también coincidió Piccardo. “Una expansión del PBI del 4% luce optimista para un año electoral, en el que la incertidumbre podría condicionar las decisiones de consumo e inversión. Ante dudas sobre la evolución de sus ingresos y de su poder adquisitivo, los hogares tienden a actuar con mayor cautela, postergar gastos y, cuando cuentan con margen, aumentar el ahorro precautorio. Del mismo modo, las empresas pueden demorar proyectos de inversión hasta tener mayor claridad sobre la continuidad del rumbo económico. Por estas razones, proyectamos un crecimiento cercano al 2,5%”, remarcó, aunque también aclaro que, si la incertidumbre se reduce, la economía podría encontrar espacio para acercarse al objetivo del Gobierno.

Superávit comercial de u$s15.000 millones: ¿una estimación factible?

Por último, Caputo proyectó un superávit comercial, incluyendo bienes y servicios, de u$s15.560 millones. Esto resultaría de un incremento del 9,5% en las importaciones, hasta los u$s118.424 millones, y un alza del 7,3% en las exportaciones, hacia los u$s133.984 millones.

Federico Bernini, investigador de la Universidad de Buenos Aires y especialista en comercio exterior, dijo a Ámbito que la previsión de exportaciones se puede dar “tranquilamente”. “Hasta te diría que es poco ambicioso (quizás están esperando bajas en precios internacionales, lo cual me parecería bien).

En cuanto a las importaciones, expresó que es una expectativa acorde al aumento esperado del PBI, aunque justamente esto último fue lo que puso en tela de juicio. “Tendría que crecer mucho la obra pública en año electoral”, concluyó.

Fuente: ÀMBITO

Por: G. Herrera

Los comentarios están cerrados.