Pocos socios y menos apoyo privado: el fútbol sanjuanino en estado de alerta
El fútbol sanjuanino juega un partido silencioso y cuesta arriba. No hay tribunas colmadas ni sponsors que desborden las camisetas. Lo que sobra es preocupación. Dirigentes de distintos clubes de la provincia coinciden en el diagnóstico: caída sostenida de socios, escaso acompañamiento empresarial y una dependencia cada vez mayor del Estado para sostener la competencia.
El reclamo que encendió la discusión fue el de Jorge Miadosqui, presidente de Club Atlético San Martín. El titular del Verdinegro habló de falta de “sentido de pertenencia” y cuestionó el poco respaldo privado y social hacia la institución que milita en la Primera Nacional. Pero lejos de tratarse de un problema aislado, la situación atraviesa a casi todas las categorías del fútbol local.
En Atlético Trinidad, su presidente Martín “Pichu” Riveros fue contundente: apenas cinco socios al día y entre 50 y 60 entradas vendidas los fines de semana. Tres empresas privadas colaboran junto al Gobierno provincial, aunque los aportes resultan insuficientes frente a los costos. “El panorama es complicado”, reconoció sin rodeos.
Desde Atenas de Pocito, el presidente Lucio Castro describió una realidad similar. Cuando el equipo juega de local convoca en promedio unas 100 personas, cifra que puede crecer en partidos puntuales. Sin embargo, los ingresos por boletería no alcanzan para cubrir gastos. El dirigente planteó la necesidad de generar convenios con empresas privadas y propuso que la Liga Sanjuanina de Fútbol actúe como nexo para distribuir apoyos de manera más equitativa entre los clubes.
“Somos un club humilde, que siempre sale adelante con rifas y con la participación diaria de la comunidad. Es complejo el momento que viven los clubes de San Juan”, sostuvo Castro.
En el ascenso, la historia no cambia. Rubén Castillo, secretario de la Divisional B y presidente de San Agustín, aseguró que todas las instituciones de la categoría atraviesan dificultades para cumplir con los compromisos económicos. “Está muy difícil. Le vamos a poner el pecho a las balas. Ya no existe la pasión por ver a los equipos en la provincia”, admitió. También advirtió una merma en el público: hoy muchos asisten por un familiar que juega y no tanto por la identificación histórica con el club.
La misma preocupación expresó Pedro Campos, dirigente de Colón Junior. “Cuesta mucho que la gente se asocie, a pesar de que es muy conveniente. Y el acompañamiento de las empresas depende casi exclusivamente de aquellas que tienen algún sentimiento con el club; de otra manera, es muy poco”, explicó.
Campos vinculó directamente la problemática con el contexto económico nacional. “Si la situación del país fuera distinta, habría más acompañamiento. Las empresas están muy sujetas a los problemas económicos que atraviesan todos”, analizó. Además, remarcó que el público responde solo en encuentros puntuales. “En clásicos o partidos atractivos se suma más gente, pero no es constante. Lo vimos contra Mineros: era un partido que atrapaba y tuvimos mucho público, pero eso no pasa todos los fines de semana”, ejemplificó.
Cada fecha, una prueba de resistencia
El desafío no se limita a juntar hinchas en la tribuna. Cada fin de semana, los clubes que compiten en la Liga Sanjuanina deben afrontar planillas, aranceles arbitrales, apertura de cancha, operativos de seguridad, porteros, servicios médicos y traslados cuando juegan de visitante. A eso se suman los gastos cotidianos de mantenimiento, servicios, utilería y divisiones inferiores.
La ecuación es frágil: pocas entradas, pocos socios y escaso patrocinio frente a costos fijos que no se detienen. Entre rifas, cuotas de escuelitas y aportes oficiales, las instituciones intentan sostenerse mientras buscan recuperar algo que consideran clave para sobrevivir: el sentido de pertenencia.
En ese terreno, el fútbol sanjuanino sabe que el partido más difícil no se juega dentro de la cancha. Se disputa en la comunidad.
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