La ONU reconoció la trata de esclavos africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave”
El pleno internacional aprobó una histórica resolución impulsada por Ghana que subraya las consecuencias sociales y económicas, la violencia estructural y el desarraigo cultural derivados del tráfico forzado y la explotación sistemática que marcó siglos de historia africana y afrodescendiente.

El gobierno de Ghana afirmó, a través de sus redes sociales, que la propuesta busca “hacer avanzar el diálogo global más allá del reconocimiento simbólico hacia la responsabilidad jurídica”. El presidente John Dramani Mahama figura como principal impulsor de la iniciativa. Ghana remarca la importancia de avanzar hacia una responsabilidad legal internacional, que implique acciones concretas más allá de las declaraciones de condena y la memoria simbólica.
En cuanto a los apoyos y rechazos, los tres votos en contra provinieron de Israel, Estados Unidos y Argentina. Por otra parte, algunos países europeos, incluidos España, Portugal, Reino Unido, Países Bajos y Alemania, optaron por la abstención durante la votación. Estas posturas reflejan la diversidad de posiciones sobre el modo de abordar las consecuencias históricas de la trata y la esclavitud, así como las implicancias legales y políticas de avanzar hacia demandas de restitución y reparación.
La resolución subraya que a pesar de que en otros contextos históricos se han dispuesto indemnizaciones y reparaciones para víctimas de violaciones graves a los derechos humanos, no existe aún un marco comparable para quienes sufrieron la trata de africanos esclavizados. Esta distinción resulta central, ya que apunta a una deuda pendiente en la agenda internacional de derechos humanos y justicia histórica.
Por otra parte, el documento recoge la necesidad de devolver objetos y archivos culturales, incluidas piezas de museo, monumentos y manuscritos, que poseen no solo valor artístico e histórico, sino también espiritual y social para los países africanos de donde fueron extraídos. Esta petición apunta al reconocimiento del saqueo cultural asociado a la esclavitud y el colonialismo y apoya las demandas contemporáneas de restitución que han cobrado fuerza en distintos foros internacionales.
El texto aprobado considera la codificación progresiva de la esclavitud racializada de los africanos como un fenómeno global. Se reconoce cómo diferentes imperios y potencias coloniales legitimaron y regularon el tráfico de personas, reflejando la dimensión internacional y sistémica de estos crímenes. Además, se establece la relación directa entre esos sistemas históricos y las persistentes desigualdades que enfrentan actualmente las personas de ascendencia africana.
La resolución pone de manifiesto la continuidad de prácticas discriminatorias, atribuibles tanto a los legados coloniales como a políticas actuales que perpetúan la marginación y el subdesarrollo. Se establece así un vínculo entre pasado y presente, reafirmando la necesidad de medidas tanto simbólicas como jurídicas para abordar los agravios históricos y sus efectos actuales.
El texto final, auspiciado por Ghana, enfatiza que la magnitud de la trata y la esclavitud de africanos, así como sus consecuencias estructurales, exige respuestas integrales a nivel internacional, acompañadas de mecanismos de restitución y reparación que aún no se han implementado. La resolución invita a los Estados miembros de Naciones Unidas a reconocer la especificidad y gravedad de estos crímenes, y a considerar medidas concretas que contribuyan a la justicia histórica y la superación de los efectos del racismo y la discriminación.
Fuente: INFOBAE
Por: G. Herrera
Los comentarios están cerrados.