La ONU advirtió que el bloqueo del estrecho de Ormuz podría empujar al mundo a una recesión mientras las negociaciones siguen sin avanzar

Guterres alertó este jueves de que el daño a las cadenas de suministro tardará meses en revertirse aunque el estrecho reabra hoy; el crudo Brent supera los 118 dólares

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió este jueves de que el bloqueo del estrecho de Ormuz está “estrangulando la economía mundial” y que sus consecuencias podrían empujar a decenas de millones de personas a la pobreza y conducir al mundo hacia una recesión. La declaración, formulada ante la prensa en Nueva York, llegó dos meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y en pleno estancamiento diplomático.

El eje del mensaje de Guterres fue la irreversibilidad a corto plazo del daño ya causado. “Aunque las restricciones se levantaran hoy, las cadenas de suministro tardarán meses en recuperarse, prolongando una menor producción económica y los precios altos”, afirmó. El secretario general describió el impacto del bloqueo como exponencial, no acumulativo: cuanto más se prolongue el cierre, más difícil será revertir sus efectos. “Abran el estrecho. Dejen pasar a todos los barcos. Dejen que la economía mundial respire de nuevo”, instó a las partes.

El colapso del tráfico marítimo ha sido casi total. Según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los tránsitos diarios cayeron de unos 130 buques en febrero a apenas seis en marzo, una caída de alrededor del 95%. Por esa vía transitaba antes de la guerra aproximadamente una quinta parte de los hidrocarburos que se comercian en el mundo, además de volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes. La parálisis disparó el crudo Brent por encima de los 118 dólares el barril.

El conflicto comenzó el 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos que desencadenaron la guerra. Irán respondió cerrando el estrecho, y Estados Unidos impuso desde mediados de abril un bloqueo sobre los puertos iraníes. Pese al alto el fuego acordado el 8 de abril, las negociaciones permanecen estancadas y el paso marítimo sigue funcionando a niveles mínimos. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei —quien sucedió a su padre Alí, muerto el 28 de febrero— afirmó este jueves que los enemigos de Irán morirán “en las aguas más profundas” del Golfo Pérsico.

Fotografía cedida este 30 de abril por la ONU en la que se captó al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, durante en una rueda de prensa, en Nueva York (EE.UU.)
EFE/Mark Garten/ONU

Las consecuencias se extienden mucho más allá de los mercados energéticos. La UNCTAD proyecta que el crecimiento del comercio mundial de mercancías caerá del 4,7% de 2025 a un rango de entre el 1,5% y el 2,5% en 2026. El PIB mundial podría retroceder del 2,9% al 2,6% bajo el escenario base. Los países más vulnerables —pequeños Estados insulares y economías de bajos ingresos dependientes de las importaciones marítimas— enfrentan además riesgos crecientes de inseguridad alimentaria ante el encarecimiento del combustible, los fertilizantes y el transporte.

El contexto diplomático no ofrece alivio. En el Consejo de Seguridad de la ONU, China y Rusia bloquearon a finales de la semana pasada una resolución que pedía reabrir el estrecho, dejando sin respaldo institucional los llamamientos de Guterres. Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron además su retirada de la OPEP y la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, citando las perturbaciones en el Golfo Pérsico como razón principal, una señal de la reconfiguración que el conflicto está imponiendo al mercado global de energía. La Reserva Federal de Dallas estimó que si el cierre se prolonga tres trimestres, el petróleo podría superar los 132 dólares antes de fin de año, con efectos negativos sobre el crecimiento que se prolongarían hasta finales de 2026.

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