La alianza entre Cuba y China: asistencia militar, propaganda y control digital en la isla
La relación entre Beijing y La Habana incluye cooperación castrense, respaldo propagandístico y herramientas que pueden ampliar el control estatal sobre las comunicaciones digitales.
Desde el 1 de enero de 1959 -día que Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio derrocaron a Fulgencio Batista– el régimen recién nacido que despertaba interés en el mundo comenzó a tejer un plan internacional para exportar la revolución al resto de América Latina. No constituye un secreto. Durante décadas fue un peligro para la región financiando revueltas, atentados y grupos terroristas e infiltró a centenares de espías en todo el planeta. Son más 67 años de desestabilización.
Personas esperan afuera de una tienda en La Habana, Cuba, que exhibe un cartel escrito a mano anunciando pollo a la venta (Reuters)
Esos supuestos envíos humanitarios a Venezuela fueron la excusa para que fuerzas terrestres y material bélico chinos tuvieran presencia en el país durante años. Pero de nada sirvieron esos militares. Las promesas hechas a Miraflores fueron en vano: el pasado 3 de enero por la madrugada, ni China ni Rusia alertaron a tiempo a Maduro cuando un grupo comando de elite de los Estados Unidos irrumpió en el Fuerte Tiuna para llevarse al dictador y a su esposa Cilia Flores.
Una vez consumada la extracción, China sólo elevó críticas genéricas: el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen de Xi Jinping calificó la acción militar y la detención como una “clara violación del derecho internacional” y de la soberanía venezolana. La asociación con China no resultó en un gran acierto estratégico del chavismo.
Un reciente informe de la ONG Ciudadanía y Libertad detalla cómo la dictadura cubana realiza una represión digital contra su población. Ante las restricciones para organizarse de forma presencial, los jóvenes cubanos trasladaron parte de sus vínculos, debates y denuncias a internet. Su lugar de encuentro. El informe señala que esa actividad digital se convirtió en el principal blanco de la vigilancia de las autoridades de La Habana.
Fuente: Infobae
OP: Sebastián Almada

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