La Cámara Minera de San Juan inició una nueva etapa con la llegada de José Morea, Country Director de Vicuña, a la presidencia de la institución. El cambio marca un giro en la conducción, con la participación directa de altos ejecutivos de compañías mineras internacionales y una estrategia enfocada en posicionar a la provincia como un destino competitivo a nivel global.
Morea, quien además es referente del proyecto de cobre Vicuña —desarrollado en conjunto por Lundin y BHP en el departamento Iglesia—, explicó que uno de los principales objetivos será elevar el perfil de San Juan en el escenario internacional de inversiones mineras.
La nueva conducción se completa con Marcelo Álvarez, presidente de Barrick Sudamérica, en la vicepresidencia. Ambos liderarán el diseño estratégico de la cámara, mientras que la gestión operativa y la representación local quedarán a cargo de Sandra Barceló, recientemente designada directora ejecutiva.
Este esquema representa un cambio respecto a gestiones anteriores, históricamente encabezadas por referentes locales. Ahora, la conducción estará en manos de ejecutivos con experiencia directa en grandes proyectos globales, lo que, según Morea, permitirá alinear a la institución con estándares internacionales.
En ese sentido, destacó que uno de los desafíos será mejorar la posición de San Juan en el índice Fraser, que mide el atractivo de las jurisdicciones para la inversión minera. Actualmente, la provincia se ubica en el puesto 18 a nivel mundial y lidera en Sudamérica, incluso por encima de países con fuerte tradición minera.
“Buscamos modernizar la cámara y acompañar a todos los actores del sector para que adopten prácticas internacionales”, señaló Morea, quien remarcó la importancia de integrar tanto a grandes compañías como a proyectos medianos y productores locales.
En paralelo, el proyecto Vicuña atraviesa una etapa clave. Considerado uno de los desarrollos de cobre más importantes del país, avanza en su fase de preconstrucción y podría alcanzar antes de fin de año la decisión final de inversión, un paso determinante para su ejecución.
Actualmente, la iniciativa cuenta con un presupuesto cercano a los 1.000 millones de dólares para este año, aunque la inversión total prevista asciende a unos 18.000 millones de dólares, a la espera de la aprobación definitiva por parte del directorio internacional.
Entre los puntos pendientes se encuentran la aprobación del régimen RIGI a nivel nacional y la firma de acuerdos clave con la provincia, que definirán aspectos como regalías, aportes a infraestructura y condiciones de desarrollo.
Mientras avanzan esas gestiones, la empresa ya comenzó a incorporar personal, con los primeros 60 operarios de maquinaria contratados, y prevé ampliar la plantilla a medida que el proyecto gane impulso.
Con este nuevo escenario, la dirigencia minera apuesta a consolidar a San Juan no solo como líder regional, sino como un jugador cada vez más relevante en el mapa global de la minería.
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