Grave infracción ambiental en Calingasta: motos y un menor irrumpieron en zona protegida

El hecho ocurrió en el Arroyo Turquesa, dentro del Área Protegida Manantiales. Los involucrados ignoraron la normativa y circularon por un sendero exclusivo para trekking, generando preocupación en el sector turístico.

Un episodio que generó fuerte preocupación se registró en el departamento Calingasta, donde dos motociclistas ingresaron de manera ilegal a una zona protegida del Arroyo Turquesa, dentro del Área Protegida Manantiales, vulnerando la normativa ambiental vigente. La situación se agravó al constatar que uno de los conductores trasladaba a un menor en la parte delantera del rodado.

Según se informó, los infractores ignoraron las advertencias y señalizaciones, avanzando por un sendero de alta montaña destinado exclusivamente al trekking. El hecho fue advertido por residentes del refugio de Laguna Blanca, quienes intentaron detener la maniobra sin éxito.

El presidente de la Cámara de Prestadores Turísticos de Calingasta (CAMECA), Luis González, expresó su preocupación por lo ocurrido y calificó el accionar como “un acto de inconsciencia”, no solo por el daño ambiental que puede generar, sino también por el riesgo físico, especialmente para el menor involucrado.

“Es un camino de alta montaña, no apto para vehículos. Circular en moto ya es peligroso, pero hacerlo con un menor es aún más grave”, señaló en declaraciones radiales.

Desde el sector turístico también advirtieron sobre la necesidad de reforzar la señalización en los accesos, ya que, si bien la zona está delimitada, la falta de cartelería visible podría ser utilizada como excusa por quienes incumplen la ley. En ese sentido, desde CAMECA impulsan la colocación de nuevos carteles en conjunto con el Club Andino Barreal y el Parque Nacional El Leoncito.

De acuerdo al relato de González, los motociclistas “pasaron por detrás del refugio, avanzaron por el arroyo y tomaron un camino prácticamente inexistente”, lo que evidencia el grado de imprudencia de la maniobra.

El hecho vuelve a poner en agenda la necesidad de fortalecer los controles en áreas naturales protegidas de San Juan, así como promover mayor conciencia social para preservar estos espacios y evitar conductas que pongan en riesgo tanto el ambiente como la seguridad de las personas.

Op: Juan Llarena

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