Estafa millonaria en San Juan: engañaron a una ortopedia y le robaron casi $200 millones
La empresa sufrió un perjuicio cercano a los $200 millones tras caer en una maniobra de engaño telefónico. Los delincuentes obtuvieron las credenciales bancarias de un empleado y realizaron casi 30 operaciones en menos de dos días. La UFI de Delitos Informáticos investiga el destino del dinero y sospecha que los autores podrían operar desde Córdoba.
Una ortopedia ubicada en calle General Acha 529 Sur, en San Juan, fue víctima de una estafa que le provocó una pérdida cercana a los $200 millones. La maniobra comenzó con una llamada telefónica y terminó con casi 30 transferencias bancarias realizadas por delincuentes que lograron acceder a la cuenta de la empresa.
El caso es investigado por la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, a cargo del fiscal Pablo Martín, quien brindó detalles sobre el mecanismo utilizado para concretar el fraude.
Según la información de la investigación, todo comenzó cuando un responsable administrativo de la ortopedia necesitó comunicarse con el banco para realizar una operación. Para conseguir el contacto, buscó el número telefónico en Google, realizó una llamada y, posteriormente, recibió la comunicación de quienes terminarían ejecutando la estafa.
Los delincuentes se hicieron pasar por personal vinculado a la entidad bancaria y le advirtieron sobre supuestos problemas de seguridad en la cuenta. Con el argumento de que debían proteger el dinero y solucionar movimientos sospechosos, guiaron al empleado durante una serie de procedimientos hasta obtener sus credenciales de acceso.
Una vez que consiguieron esos datos, comenzaron a realizar las transferencias sin que el responsable de la empresa advirtiera la magnitud de la maniobra.
Casi $200 millones en menos de dos días
La cantidad de operaciones y los montos involucrados son algunos de los aspectos que más llaman la atención de los investigadores. En menos de 48 horas, los estafadores concretaron cerca de 30 transferencias, con importes que oscilaron entre $1 millón y $10 millones.
El perjuicio económico para la ortopedia rondó los $200 millones, una cifra que ahora la fiscalía intenta recuperar mediante distintas medidas destinadas a rastrear y bloquear los fondos.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, el dinero habría pasado por varias cuentas intermediarias antes de ser derivado, posiblemente, hacia billeteras virtuales o circuitos vinculados con criptomonedas. Este recorrido dificulta la identificación de los destinatarios finales y las posibilidades de recuperar el monto sustraído.
La denuncia fue presentada días después de que se concretaran las operaciones, una demora que también complicó las posibilidades de bloquear los fondos de manera inmediata.
Investigan el recorrido del dinero
La UFI de Delitos Informáticos y Estafas trabaja para determinar quiénes participaron de la maniobra, identificar a los titulares de las cuentas receptoras y establecer cuál fue el destino final del dinero.
En el marco de la investigación, se realizaron medidas para intentar bloquear cuentas utilizadas en las transferencias. Sin embargo, la rapidez con la que los fondos fueron movilizados representa uno de los principales obstáculos.
Los investigadores sospechan que los responsables podrían operar desde Córdoba, aunque esa hipótesis todavía debe ser corroborada. La pesquisa continúa para reconstruir el circuito financiero y establecer si hubo otras personas involucradas en la maniobra.
El fiscal cuestionó la falta de alertas bancarias
Otro de los puntos que generó interrogantes es la cantidad de movimientos realizados en un período tan breve y por montos elevados.
El fiscal Pablo Martín puso el foco en la ausencia de advertencias frente a una operatoria que consideró atípica para una cuenta empresarial. En ese sentido, planteó la necesidad de analizar por qué no se activaron alertas automáticas ante casi 30 transferencias que, en conjunto, representaron cerca de $200 millones.
Mientras avanza la investigación, el caso vuelve a poner en evidencia una modalidad de fraude que utiliza la ingeniería social para engañar a las víctimas y obtener sus datos bancarios.
Cómo evitar este tipo de estafas
A partir de lo ocurrido, el fiscal recomendó utilizar exclusivamente los canales oficiales para comunicarse con las entidades bancarias y evitar buscar números telefónicos en Google, donde pueden aparecer contactos que no pertenecen al banco.
Para realizar consultas o resolver inconvenientes, se aconseja recurrir a la aplicación oficial, la página institucional de la entidad o los teléfonos que figuran en la documentación bancaria.
Además, es importante no compartir contraseñas, códigos de verificación ni credenciales de acceso, incluso cuando quien se comunica afirma pertenecer al banco. Ante una llamada sospechosa, lo recomendable es cortar la comunicación y contactar directamente a la entidad mediante un canal oficial.
La investigación continúa para identificar a los responsables y determinar si será posible recuperar el dinero que salió de las cuentas de la ortopedia sanjuanina.

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