Eran trillizos, los separaron al nacer para un macabro experimento científico y descubrieron la verdad 19 años después
Durante años crecieron en familias distintas sin saber que eran hermanos. Una casualidad destapó uno de los casos más polémicos sobre adopciones y ética médica de la historia de Estados Unidos.
Durante casi dos décadas, Edward Galland, David Kellman y Robert Shafran vivieron sin saber que eran hermanos. Nacieron el mismo día, compartían el ADN y, sin embargo, fueron entregados en adopción a tres familias diferentes que jamás fueron informadas de la existencia de los otros chicos.
El reencuentro ocurrió por una serie de casualidades que convirtió la historia en algo increíble. Rápidamente, los tres hicieron furor en Estados Unidos, protagonizaron programas de televisión, abrieron un restaurante y se convirtieron en celebridades.
Sin embargo, detrás de aquella historia que parecía sacada de una novela de ficción había un secreto oscuro: los habían separado a propósito para formar parte de un experimento científico que nunca fue informado a sus familias.
Décadas después, el caso cobró relevancia gracias al documental Three Identical Strangers, dirigido por Tim Wardle, que reconstruyó una de las historias más impactantes sobre adopciones y ética científica.
Tres idénticos desconocidos
Los tres hermanos nacieron el 12 de julio de 1961 en Nueva York. Su madre biológica era una adolescente soltera que decidió darlos en adopción. Lo que ni ella ni las familias adoptivas sabían era que los bebés serían separados intencionalmente.
Cada uno fue enviado a un hogar distinto a través de la agencia de adopciones Louise Wise Services. La decisión no fue aleatoria, ya que según se supo muchos años después, los responsables del estudio buscaban que crecieran en familias con diferentes niveles socioeconómicos y distintos estilos de crianza para observar cuánto influían la genética y el ambiente en el desarrollo de una persona.
Uno de los hermanos fue criado en una familia trabajadora, otro en un hogar de clase media y el tercero en un entorno con una posición económica más acomodada. Todos crecieron creyendo que eran hijos únicos.

La historia de los trillizos dio un giro en 1980, cuando Robert Shafran llegó a estudiar en el Sullivan County Community College, ubicado en Nueva York.
Desde el primer momento ocurrió algo que le pareció raro: alumnos que nunca había visto lo saludaban y lo llamaban “Eddy”. Algunos incluso mantenían una breve conversación con él convencidos de que era otra persona.
Por otra parte, un compañero conocía a Edward Galland, un chico que había estudiado allí el año anterior y que era idéntico al recién llegado. Cuando ambos se encontraron cara a cara quedaron completamente sorprendidos: tenían las mismas facciones, la misma voz y la misma fecha de nacimiento.
La posibilidad de que fueran hermanos adoptados apareció enseguida. Poco después confirmaron que eran gemelos idénticos separados al nacer.

Pocos días después de que los medios publicaran la historia del sorprendente reencuentro, David Kellman vio una foto de los dos jóvenes en el diario local y no pudo creer lo que veía: ellos eran iguales a él.
Fue así que David logró contactarlos por teléfono y organizó un encuentro. Cuando los tres estuvieron juntos comprobaron que no eran gemelos, sino trillizos.
De un fenómeno mediático a una verdad inesperada
El reencuentro de los trillizos causó un impacto inmediato en Estados Unidos. En cuestión de semanas, Robert Shafran, David Kellman y Eddy Galland pasaron de ser tres jóvenes desconocidos a ser protagonistas de programas de televisión, entrevistas y portadas de revistas y diarios.
Su parecido físico era increíble, pero lo que más llamaba la atención era la cantidad de rasgos que compartían a pesar de haber crecido por separado: fumaban la misma marca de cigarrillos, tenían gustos similares para la comida, practicaban lucha libre e incluso utilizaban expresiones y gestos casi idénticos.

Las imágenes de los tres vestidos iguales y respondiendo preguntas al mismo tiempo dieron la vuelta al país. Por eso, aprovechando la enorme repercusión, decidieron mudarse juntos a Nueva York y abrieron un restaurante en el barrio del SoHo llamado Triplets, que rápidamente se convirtió en furor entre turistas y curiosos que querían conocer a los hermanos.
Sin embargo, mientras disfrutaban de esa inesperada fama, todavía desconocían el motivo por el que habían sido separados al nacer. La respuesta llegaría años después y transformaría para siempre la manera en que entendían su propia historia.
Un experimento oculto
En la década de los 90, investigaciones periodísticas dieron a conocer la existencia de un estudio secreto encabezado por el psiquiatra infantil Peter Neubauer, que había desarrollado junto a la agencia de adopciones Louise Wise Services.
El objetivo del proyecto era averiguar cuánto influye la herencia genética y cuánto pesa el entorno social en la formación de la personalidad.

Durante la infancia de los chicos, investigadores visitaban con frecuencia las casas donde estaban alojados con la excusa de realizar controles de rutina sobre la adaptación. En esas reuniones hacían preguntas, filmaban a los menores, evaluaban su comportamiento y registraban su desarrollo.
Años después, los propios trillizos aseguraron que jamás fueron informados de la existencia del estudio y que crecieron sin saber que dos hermanos idénticos vivían a pocos kilómetros de distancia.
“Nos trataban como sujetos de estudio, pero nosotros éramos víctimas. Hay una gran diferencia”, dijo Robert Shafran en una entrevista en el documental Three Identical Strangers. En otra oportunidad resumió ese sentimiento con una frase que se volvió emblemática: “Nos trataron como ratas de laboratorio”.
La muerte de Eddy Galland
La verdad sobre haber sido parte de un experimento científico afectó en gran parte a los tres hermanos, que atravesaron distintos problemas de salud mental.
Sin embargo, fue Eddy Galland quien se llevó la peor parte, ya que fue diagnosticado con trastorno bipolar y estuvo internado en instituciones psiquiátricas. Finalmente, se quitó la vida el 31 de marzo de 1995 cuando tenía 33 años.

Este trágico hecho marcó un punto de quiebre para la familia y afectó profundamente a David y Robert. Si bien nunca se pudo establecer una relación directa entre el experimento y el suicidio de Galland, ambos sostuvieron que la separación al nacer y todo lo que descubrieron después tuvo un fuerte impacto emocional en sus vidas.
Peter Neubauer murió en 2008 sin publicar los resultados completos de su investigación. Antes de morir, dejó el archivo del estudio depositado en la Universidad de Yale, donde permanecerá bajo reserva hasta 2065.
En 2018, el director británico Tim Wardle llevó el caso al cine con Three Identical Strangers, un documental que reconstruyó la historia a partir de entrevistas actuales, imágenes de archivo y documentos obtenidos durante la investigación. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance y volvió a traer el caso a debate.
fuente:tn
op: checo murciano
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