Eliana Nievas, una atleta sanjuanina todoterreno que inspira dentro y fuera de la competencia
Tras cuatro meses de trabajo y entrenamiento en Brasil, la triatleta regresó a San Juan con nuevos aprendizajes, metas renovadas y el mismo espíritu de lucha que la define.
El deporte, para Eliana Nievas, no es una actividad: es su idioma, su refugio y su motor. A los 38 años, mamá de tres hijos, profesora, entrenadora y atleta, encarna ese perfil que combina disciplina, pasión y una energía contagiosa que deja huella en cada persona que entrena a su lado.
“Soy Eliana Nievas, tengo 38 años, soy mamá de tres pequeños… me dedico a acompañar personas a mejorar su calidad de vida a través del movimiento”, se presenta. Su vida gira en torno al entrenamiento, no solo el propio, sino también el de quienes buscan superarse bajo su guía. Se define como “una amateur con alma de élite y mentalidad de gladiador”, una frase que resume su esencia.
Su vínculo con el deporte viene desde siempre. Antes de enfocarse en el triatlón y el running, transitó disciplinas como judo, hockey sobre patines —como arquera—, vóley y handball. En la escuela, el atletismo ya marcaba el rumbo. “Siento que correr me da alas”, asegura, dejando ver la conexión emocional que mantiene con cada paso.
Pero detrás de cada logro hay un equipo silencioso: su familia. Sus hijos —Isabelle, Paloma y Persio— la acompañan en cada entrenamiento y competencia, adaptándose a sus rutinas. “Somos un gran equipo”, afirma, destacando también el apoyo constante de sus padres y su pareja.
En lo deportivo, los objetivos están claros: un Ironman full en noviembre, el medio maratón de Mendoza en marzo y el Maratón de San Juan en julio, con la meta de bajar sus marcas. Para lograrlo, entrena con intensidad y organización: natación en el camping UTA y el dique Punta Negra, trabajos de pista en el Parque de Mayo y ciclismo combinado con entrenamiento de fuerza.
Además, lidera Actitud Funcional, su espacio de entrenamiento que funciona como algo más que un grupo deportivo. “Somos una familia”, dice. Allí, el enfoque no está puesto únicamente en el rendimiento, sino en el bienestar integral: mente, cuerpo y alma. Desde 2021, el equipo crece con una filosofía clara: acompañar desde el compromiso humano.
Cada disciplina le deja una enseñanza: correr le da libertad, nadar le aporta calma, la bicicleta le enseña a disfrutar el proceso y la fuerza le recuerda su poder interno. Un equilibrio que se refleja tanto en su rendimiento como en su forma de vivir.
En 2025, su carrera dio un giro inesperado con la oportunidad de trabajar en Brasil junto a una asesoría deportiva. Durante cuatro meses vivió en Goiania, donde no solo entrenó, sino que también incorporó nuevas metodologías y conocimientos. Sin embargo, la distancia con su hija mayor marcó un límite.
“Hoy la prioridad son ellos”, asegura, en referencia a sus hijos. La imposibilidad de viajar con toda su familia la llevó a regresar a San Juan en diciembre, dejando en pausa el proyecto internacional. Una decisión que describe como difícil, pero necesaria.
Actualmente, atraviesa una etapa de reconstrucción: sin departamento propio ni bicicleta —que vendió antes de viajar—, pero con la convicción intacta. “Volver a empezar no me da miedo”, afirma con firmeza.
Mientras reorganiza su vida, Eliana sigue en movimiento. Entrena, enseña, acompaña y sueña. Porque para ella, el verdadero triunfo no está solo en cruzar la meta, sino en no dejar de correr hacia aquello que la hace sentir viva.
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