Electrodomésticos: bajan los precios, pero crecen las deudas y se desploman las ventas
El sector enfrenta un escenario complejo: los precios registraron una baja promedio, pero el consumo continúa en retroceso. La morosidad en las compras financiadas ya supera el 40% y preocupa a fabricantes y cadenas de retail.
El mercado de electrodomésticos atraviesa una etapa delicada en Argentina. A pesar de las rebajas en los precios y de las promociones con financiamiento, las ventas no logran recuperarse y la morosidad en los pagos en cuotas se disparó durante el último año.
Datos recientes indican que más de cuatro de cada diez compradores presentan atrasos o directamente dejaron de pagar las cuotas de los productos adquiridos. La mora en los créditos pasó del 14,8% al 41,2%, reflejando las dificultades de muchos hogares para sostener sus compromisos financieros en medio de la pérdida de poder adquisitivo.
La situación resulta llamativa porque, en paralelo, los precios de los electrodomésticos mostraron una caída promedio del 6,6%, según relevamientos oficiales. Durante el mismo período, el índice de precios al consumidor acumuló una suba cercana al 31,5%, lo que implica que estos productos se abarataron en términos relativos.
Un ejemplo claro se observa en los lavarropas: un modelo de carga frontal de seis kilos que el año pasado rondaba los 750.000 pesos hoy puede encontrarse cerca de los 500.000 pesos. Sin embargo, la baja de precios no fue suficiente para impulsar el consumo.

En el último trimestre de 2025, las ventas de electrodomésticos registraron una caída del 18,6% en unidades respecto al mismo período del año anterior. El retroceso impactó en prácticamente todos los segmentos del sector.
La llamada “línea blanca”, que incluye heladeras, lavarropas y cocinas, retrocedió un 10,1%. En la “línea marrón”, donde se agrupan televisores y equipos de audio, la caída fue del 22,1%. El rubro de informática sufrió una baja del 26,8%, mientras que los pequeños electrodomésticos descendieron un 25,2%.
Frente a este escenario, muchos comercios acumulan grandes volúmenes de stock y comenzaron a revisar sus estrategias comerciales. En paralelo, también se amplió la oferta de productos importados, principalmente provenientes de China y Turquía.
El financiamiento aparece como uno de los principales focos de preocupación. La mayoría de las compras de electrodomésticos se realiza en cuotas, pero cada vez más consumidores tienen dificultades para sostener esos pagos.
En varias cadenas comerciales, la morosidad creció con fuerza. En algunos casos, el porcentaje de clientes con cuotas impagas pasó del 13% al 39% en el último año, mientras que en otras empresas el nivel de atraso supera el 40% e incluso se acerca al 50%. En casos extremos, hay compañías donde la mora llega a niveles cercanos al 70%.
Parte del problema está relacionado con el costo del financiamiento. En determinadas operaciones, el costo financiero total puede alcanzar cifras extremadamente elevadas, muy por encima de la inflación y de la evolución de los salarios.
La combinación de ventas en baja, cuotas impagas y altos costos financieros genera una fuerte presión sobre fabricantes y cadenas comerciales. El escenario impacta directamente en la rentabilidad del sector y plantea un desafío para su sostenimiento en el corto plazo.
Así, el mercado de electrodomésticos enfrenta una paradoja difícil de resolver: aunque los precios bajan, el consumo no repunta. Con salarios todavía rezagados frente al costo de vida y créditos cada vez más caros, muchos hogares optan por postergar compras o directamente no pueden terminar de pagar los productos que adquirieron.
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