El techo de Javier Milei fuerza el pragmatismo y agita la pelea por el día después
La caída en las encuestas obliga a LLA a revisar su ingeniería electoral y alienta movimientos entre gobernadores y aliados. El PRO debate su futuro y Bullrich gana centralidad en las especulaciones sobre el postmileísmo. Un gobernador del PJ también se anota para acompañar al Presidente, por dentro o por fuera del universo violeta.
“Aunque Karina no la quiera, y aunque piensen que pueda ser la próxima Villarruel, no les va a quedar otra opción”. En los cuarteles de Patricia Bullrich hacían su propio análisis respecto a encuestas reservadas que llegaron a la Casa Rosada: si las elecciones fueran hoy, una fórmula con la actual senadora como vice sería la más competitiva que podría presentar Javier Milei.
Según ese sondeo, el binomio Milei-Bullrich da 6 puntos de ventaja al binomio Milei-Pettovello, otro de los que está en carrera. Más allá de lo numérico, la dinámica muestra una realidad distinta: La Libertad Avanza transita una doble tensión. Por un lado, las encuestas siguen mostrando a Milei a la baja, y la ingeniería electoral estará determinada por la necesidad y no tanto por los deseos. En línea con ese techo que muestra el Presidente, también se entusiasma el peronismo y algunos aliados ponen cierta distancia, como quedó al descubierto esta semana en el Congreso.
Más allá de los efectos reales, hay un mensaje simbólico, en especial de los gobernadores, que observan que es el momento de empezar a mostrar los dientes (de forma moderada, apenas) para renegociar con otras cartas. Entienden los mandatarios que el Gobierno ha incumplido demasiadas promesas, que los fondos no llegan —se reactivaron los ATN recién en septiembre tras un agosto en cero, en coincidencia con los apuros parlamentarios— y que, para colmo, los libertarios están dispuestos a pisar el acelerador en los distritos amigos. La prueba mayor: el lanzamiento de la candidatura en Tucumán de Lisandro Catalán, exministro del Interior, donde manda Osvaldo Jaldo, quien ha cultivado un buen vínculo con la Rosada.
La necesidad de pragmatismo asoma por diversas entradas. Tanto libertarios como aliados del PRO leyeron los resultados del pasado domingo en la pequeña localidad cordobesa de Marcos Juárez, bautizada como “kilómetro cero” de Cambiemos, como un llamado de atención. Es que allí la dispersión de la oferta de centroderecha le dio margen al peronismo para alzarse con una victoria que en ese municipio no obtenía desde la década del 70.
Y aquí es donde emerge uno de los problemas para una fuerza novel como LLA: muchos de sus dirigentes encontraron en el sello violeta un espacio que no habían tenido en otros partidos y no están dispuestos a bajar pretensiones. “Acá me van a jugar, eso ya lo sé. Me quieren ganar como sea”, decía a Ámbito un gobernador norteño que ha mostrado señales de colaboración.
En tanto, un dirigente del PRO bramaba por una PASO que ordene la posible alianza con los libertarios, para que las ambiciones violetas no terminen determinando las candidaturas bajo el influjo de la lapicera de Karina. En las provincias analizan que hoy la principal amenaza para los mandatarios que aceitaron vínculos con Milei es el peronismo, que podría capitalizar la baja del Presidente y una posible postulación de libertarios en un puñado de pagos bajo gobierno UCR, PRO o de corte provincialista.
Incluso, en esa sintonía aparece un inesperado postulante a la fórmula con Javier Milei: el gobernador salteño Gustavo Sáenz, quien supo acompañar a Sergio Massa en 2015. El mandatario modificó la Constitución provincial para limitar los mandatos a dos períodos, de los tres que regían con anterioridad. Ahora querrá presentarse por su segunda reelección, alegando que la reforma de la Carta Magna se realizó con posterioridad a su asunción, pero todas las señales de la Corte Suprema indican que su intento será bloqueado.
Sáenz, quien controla en el Senado el voto de Flavia Royón, enfrenta el asedio de los libertarios en el distrito, un hecho que confirma la tesis de la insurrección desde abajo en territorios amigos. La senadora Emilia Orozco, quien mejor imagen tiene en la provincia, y el titular del partido Alfredo Olmedo buscan torcer esa sociedad Sáenz-Milei. De hecho, Pettovello disparó una frase célebre en la provincia hace pocas semanas: “El que maltrate al gobernador se la va a tener que ver conmigo”.
Aunque el mandatario terminará controlando al PJ provincial tras la intervención judicial, en el PJ nacional tiene las puertas cerradas. Por eso intenta acercarse a Milei y, si no llega a convencerlo de ser vice, podrá jugar una última carta de lealtad hacia Milei: armar una candidatura por fuera que reúna a gobernadores del PJ dialoguista para intentar dividir el voto opositor.
Desconfianza mutua
“Milei fue claro: el único habilitado para cerrar una alianza es Mauricio”. El comentario de un dirigente top del PRO a este medio le bajó el precio a las reuniones asiduas entre Cristian Ritondo y Fernando de Andreis con los primos Menem y Diego Santilli.
Parte de los laderos del expresidente están convencidos de que los libertarios tienen como objetivo “destruir al PRO antes que al kirchnerismo”. “Y es claro: cada vez que Milei pierde respaldo social, el PRO sube en las encuestas”, señalaron. Analizan que hoy, con LLA cediendo terreno, los amarillos están en el orden de los diez puntos, tras un piso más cercano a los cinco de 2024, en el mejor momento de Milei.
Por eso, este grupo sostiene que el PRO pierde más de lo que gana con una alianza. “Es preferible meter dos diputados menos pero no perder la identidad y fortalecernos para el postmileísmo”, agregaron.
La desconfianza es mutua y se expresa con dos movimientos tácticos. Del lado del PRO, dejar correr la candidatura del economista Hernán Lacunza, quien expresa críticas al modelo libertario, incluida la espiral regresiva de la batalla fiscal: más ajuste, menor recaudación, necesidad de más ajuste. “¿Vos lo viste a Mauricio salir a respaldar a Lacunza? Que no hable por todos”, lo cruzaron desde el otro rincón del PRO, el que impulsa la sociedad electoral. La única coincidencia parece ser la de ir juntos en provincia de Buenos Aires, aunque todos indican que será una carrera cuesta arriba por las consecuencias del modelo Milei sobre el populoso conurbano.
El segundo movimiento táctico vino desde la vereda violeta: el video de Pilar Ramírez, titular de LLA en CABA y mano derecha de Karina en la Ciudad, cuestionando con dureza la gestión de Jorge Macri. Es un aviso de que los libertarios podrían avanzar sobre la casa matriz del PRO si las negociaciones no prosperan. El principal objetivo electoral del macrismo para 2027 es sostener su bastión porteño.
Pero el video de Ramírez tenía un segundo destinatario: la propia Bullrich.
La analogía con Macri-Vidal y la “ventana de Overton”
“Patricia es crítica, tiene la virtud y al mismo tiempo el defecto de tener vuelo propio”, sostienen en su entorno. La senadora asegura tener buen vínculo con Javier Milei, pero sabe que Karina, y por ende los primos Menem, están en su contra, dispuestos a raspar su proyección política.
Bullrich dice en privado que la política de LLA es “stalinista”, por el culto a la personalidad, la imposibilidad de disidencia y hasta cierta persecución interna. Pero también sabe que la necesitan y que, si Milei quiere ganar, una ruptura condicionaría el intento de reelección. El video de Pilar Ramírez es una señal de que la Jefatura de Gobierno se aleja. La primera opción de los armadores violetas es propiciar el cierre con Jorge Macri a cambio de apoyos en la nacional. Y, de no llegar a ese acuerdo, Pilar Ramírez, jefa del bloque violeta en la Legislatura, podría ser la retadora del alcalde porteño.
Bullrich busca diferenciarse. Primero, en términos de transparencia frente a los actos de corrupción, con las críticas a Manuel Adorni como una respuesta concreta. Segundo, en el plano legislativo, con un petardeo a los proyectos desreguladores de Federico Sturzenegger. Tercero, en el plano económico, con leves cuestionamientos a la situación actual. Tuvo, por ejemplo, un discurso autónomo respecto de la problemática del endeudamiento, donde apuntó a las tasas que cobran las fintech.
El contexto, de todos modos, la lleva a no dinamitar los puentes. La vicepresidencia podría serle ofrecida a regañadientes, una plataforma que la dejaría en la pole para 2031. Pero también considera que, si su función fuera esa a partir de diciembre de 2027, el karinismo hará todo lo posible para licuar su poder hasta quedar reducida “a tocar la campanita en el Senado”. Bullrich cavila en su laberinto.
“Quizás Macri, cuando vio que las encuestas no le daban, tendría que haberse corrido y dejarle la candidatura a María Eugenia Vidal…”, expresan cerca de la senadora, con una analogía obvia. Esa misma comparación se hacía tiempo atrás, en los albores del caso Adorni, pero allí Bullrich creía que una crisis de Milei arrastraría también a su figura. Ahora, cambiaron de parecer. Y es que todo el sistema político, peronismo incluido, cree que no habrá una crisis. “La situación se va a mantener como ahora, puede haber una mejora mínima o una caída también mínima”, analizan en todas las trincheras.
Es decir, suponen que la reactivación ya no llegará al bolsillo. La industria sigue en caída, y el último dato marcó otro retroceso, con una baja de 5% interanual en julio y de 12% contra el mismo mes de 2023. Los problemas de empleo y consumo seguirán en la misma línea, ya que el Gobierno está dispuesto a muñequear en detalles del programa, pero el modelo seguirá inalterable. La baja de la inflación, el equilibrio fiscal, el dólar estabilizado y el superávit comercial serán los puntos de la macro que LLA exhibirá como atributos de éxito.
“Milei le tiene que hablar a los mercados y a la gente, son sus dos públicos, pero prefiere hablarles a los mercados, que igual le piden todo: equilibrio fiscal, baja de impuestos, trabajo de calidad, etcétera”, explicaban cerca de la gestión económica. Inclusive, asoma una rareza del sistema: mientras el ministro Luis Caputo busca flexibilizar el modelo para evitar un riesgo electoral, Milei pide no moverse de la receta. “En general es al revés, el ministro quiere que no le toquen la política económica y el Presidente le dice ‘todo muy lindo, pero hay que ganar las elecciones’. Lo cierto es que Caputo está en el mundo ideal de un ministro: trabajar en las variables sin que se le meta la política”, dijo a este medio un dirigente de diálogo con “Toto”.
Bullrich tampoco descarta romper, si fuera necesario, aunque todo indica que esperará. Un dirigente con años de política encima ensayó ante este medio una teoría sobre Patricia Bullrich. A su entender, Milei ya hizo el trabajo más difícil: corrió la “ventana de Overton” y convirtió en aceptables ideas que hasta hace poco estaban en los márgenes del debate, desde el ajuste del Estado hasta la desregulación. “Bullrich no tendría que volver a abrir esa ventana, sino evitar que se cierre”, resumió.
La hipótesis agrega otro elemento: el eventual cansancio con las formas de Milei. Si la confrontación, el grito y el insulto empiezan a mostrar rendimientos decrecientes, Bullrich podría ofrecer una continuidad sin necesidad de imitar al Presidente: mismas coordenadas generales, pero con otra emocionalidad. Menos ruptura y más orden; menos estridencia y más previsibilidad.
Una suerte de rutinización del carisma, en términos de Weber: el desafío de transformar un liderazgo construido sobre la excepcionalidad en una forma más estable de poder. O, como dice el círculo rojo: avanzar hacia un “mileísmo sin Milei”.


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