El rechazo de Hezbolá enfría las expectativas de una tregua definitiva
El escenario en Medio Oriente agrega presión sobre la estrategia diplomática de Estados Unidos y el gobierno de Benjamin Netanyahu.
El rechazo de Hezbolá a la tregua condicional anunciada esta semana por las autoridades libanesas e israelíes profundiza la incertidumbre sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo definitivo en el corto plazo. Los avances y retrocesos en las negociaciones también impactan en los cálculos políticos y estratégicos de Israel y Estados Unidos, que negocia con Irán.
Ayer una persona murió y al menos 14 han resultado heridas tras ataques “enemigos” en el sur de Líbano, informó la agencia de noticias del país, después del fuego cruzado entre Israel y la milicia chiita libanesa en las últimas horas.
La ANN informó este viernes de que aviones de guerra israelíes atacaron las inmediaciones del Hospital Jabal Amel, situado en Tiro (sur del Líbano), con más de cuatro misiles.
“Simultáneamente, se registró un bombardeo de artillería contra la ciudad de Deir Amas”, también en el distrito de Tiro, añadió la ANN.
Por otro lado, Hezbolá señaló en un comunicado que, de madrugada, atacó con un misil de precisión una concentración de vehículos y soldados israelíes en las inmediaciones del Castillo de Beaufort, “en respuesta a la violación del alto el fuego por parte del enemigo israelí y a los ataques contra aldeas del sur del Líbano”.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, exigió un alto el fuego global y la retirada de Israel de Líbano. “No nos hemos comprometido con nadie a no resistir la agresión ni a no responder a ella. Mientras la agresión persista, la enfrentaremos con toda nuestra fuerza y atacaremos donde sea que decidamos y podamos”, sentenció en un comunicado el clérigo chiita, quien definió las negociaciones realizadas como “absurdas, humillantes y vergonzosas”.
El Líbano e Israel mantuvieron esta semana una ronda de diálogo en Washington, que culminó con el anuncio de un alto el fuego condicionado al final de los ataques y presencia armada de Hezbolá en el sur del territorio libanés, donde se crearían “zonas piloto”.
Qassem consideró que cualquier cese de hostilidades debe ser integral, sin hacer distinciones entre el sur del Líbano y el resto del país, y calificó como “falsas” las treguas que permiten la continuación de los ataques de Israel mientras Hezbolá se retira del frente meridional. “Nuestra única preocupación es detener la agresión, un alto el fuego integral y la retirada israelí”, insistió.
El Líbano e Israel ya habían acordado cese de hostilidades inicial a mediados de abril, que se fue extendiendo progresivamente hasta comienzos del próximo julio y que no ha tenido aplicación práctica sobre el terreno, con fuego cruzado entre las fuerzas israelíes y Hezbolá.
El impacto regional
Juan Belikow, Doctor en Ciencias Políticas, que no sorprende la negativa de Hezbolá, organización que describió como una estructura distinta del Estado libanés, con capacidad militar y poder político propios, capaz de influir de manera decisiva en la estabilidad interna del país. “No sorprende el rechazo, en particular porque el acuerdo que está negociando en este momento Donald Trump con Irán parte de la idea de que el sur del Líbano no va a ser desocupado por las fuerzas de defensa israelíes”, señaló. “Básicamente, los territorios que ha ocupado en estas últimas semanas son, además, los territorios que tradicionalmente en el Líbano controla Hezbolá. Para Hezbolá no es negociable, y pretende que Israel se retire de todo ese territorio”, mencionó.
El académico planteó además que aún queda por determinar si la postura de Hezbolá responde exclusivamente a una decisión propia o si estuvo influenciada por Irán. Aún así, consideró probable que Teherán respalde el rechazo, ya que busca que Israel se retire de las zonas bajo control de su aliado y, al mismo tiempo, que la falta de avances en las negociaciones le otorgue un mayor margen para fortalecer su posición. Según explicó, imágenes satelitales muestran que Irán trabaja intensamente para recuperar lanzadores de misiles que quedaron sepultados tras los bombardeos israelíes, un proceso que podría mejorar su capacidad de negociación en futuras conversaciones. Además, sostuvo que una parte significativa de ese arsenal permanecería intacta, aunque todavía enterrada y pendiente de ser recuperada.
Las presiones internas
En cuanto a Israel, Belikow señaló que el gobierno de Benjamin Netanyahu enfrenta fuertes presiones internas. “Los partidos más conservadores, más radicales, que lo están apoyando no aceptan que él retroceda en lo que ha conquistado hasta el momento, y ellos quieren acabar no solamente con Irán, sino también con Hezbolá, con Hamas y, si es posible, también los hutíes en el sur”, detalló.
Asimismo, el analista advirtió que tanto Israel como Estados Unidos atraviesan un período marcado por desafíos políticos internos y procesos electorales, mientras que Netanyahu también debe enfrentar un juicio por corrupción, el cual según él va a tratar de dilatar lo más posible. “Cuanto más se avance en los acuerdos de paz, más lejos estamos de una convergencia estratégica e incluso táctica entre Estados Unidos e Israel”, estimó.
Esta semana Donald Trump y Benjamín Netanyahu tuvieron una llamada telefónica tensa, en la que Trump le gritó a Netanyahu llamándolo “completamente loco”, porque Israel estaba por lanzar una ofensiva en Líbano que Trump quería evitar para no dañar el acuerdo con Irán. Horas después de que la prensa estadounidense diera a conocer esta situación, Trump dijo que “trabaja muy bien” con su par israelí y minimizó el conflicto, y Netanyahu lo llamó un “desacuerdo táctico típico de las mejores familias”.
Para Belikow, el mandatario estadounidense busca poner fin al conflicto lo antes posible, en un contexto en el que enfrenta cuestionamientos tanto dentro del movimiento MAGA como en sectores de su propio partido. En ese marco, interpretó como una señal política relevante los recientes intentos del Congreso por limitar sus facultades en materia bélica, aunque aclaró que esas iniciativas tienen un alcance principalmente simbólico debido a la capacidad presidencial de vetarlas. Según sostuvo, este escenario contribuye a prolongar las negociaciones con Irán, mientras Trump mantiene un discurso optimista sobre la posibilidad de alcanzar un entendimiento.
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