El potencial minero: mientras Chile lidera en producción de cobre, Australia triplica su desarrollo exportador de proveedores
Con el avance de los proyectos cupríferos en Argentina y San Juan, el análisis comparativo entre los dos gigantes mineros del hemisferio sur revela una gran oportunidad para la industria local. Las claves del éxito australiano frente al modelo chileno.
Con la producción de mineral cada vez más cerca en Argentina y, de manera muy especial, en la provincia de San Juan, el desarrollo minero de potencias globales muestra el enorme potencial que existe para las empresas locales. Los proveedores participan activamente en toda la cadena de valor —desde la etapa de exploración, con mayor fuerza durante la construcción y producción—, generando además cuatro puestos de trabajo indirectos por cada empleo directo.
Chile se mantiene firmemente como el principal productor mundial de cobre, mientras que Australia ocupa el séptimo lugar. Sin embargo, esta jerarquía no se refleja de igual manera en el volumen de sus exportaciones totales ni en el grado de desarrollo de sus cadenas productivas asociadas: mientras que en el país trasandino los proveedores representan el 1,8% de las exportaciones, en la nación oceánica trepan al 4,4%.
Brecha en divisas y diversificación
Estas cifras reflejan el grado de madurez del ecosistema de empresas que rodean a la actividad minera. Según datos del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), en 2024 los proveedores de bienes y servicios chilenos concretaron exportaciones por 977 millones de dólares, al tiempo que los australianos alcanzaron los 15.000 millones de dólares.
En cuanto a las exportaciones totales —incluyendo minerales—, Chile registró 50.900 millones de dólares frente a los 343.000 millones de Australia. La marcada diferencia responde a que la economía australiana cuenta con una oferta diversificada de minerales (cobre, oro, hierro, entre otros), en contraste con el enfoque chileno, altamente concentrado en el cobre.
El modelo METS: el secreto del éxito australiano
La distancia en la capacidad exportadora del sector proveedor obedece a múltiples factores, pero el pilar fundamental del éxito en Oceanía ha sido el programa METS (por su sigla en inglés de minería, equipamiento, tecnología y servicios). Esta política de Estado, construida a lo largo de décadas mediante la articulación público-privada, integra a universidades, gobiernos y empresas para potenciar capacidades locales con proyección internacional.
Mientras el crecimiento del sector en Australia se consolidó bajo este paraguas estratégico —donde el Estado facilita regulaciones y financiamiento, y la academia aporta investigación estratégica—, el desarrollo chileno se dio de manera orgánica impulsado casi en su totalidad por el sector privado. El resultado es un ecosistema chileno consolidado, pero con un nivel de exportación de bienes y servicios que apenas supera la mitad del registrado por su par australiano.
OP: Juan Pablo Amaya
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