El Gobierno paquistaní se reúne con el embajador de Irán antes del encuentro en Islamabad
El Gobierno de Pakistán mantuvo este lunes una reunión con el embajador de Irán en Islamabad para abordar la segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos, a pesar de que Teherán sigue sin confirmar si enviará una delegación a la cita en la capital paquistaní.
El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, recibió al embajador iraní Reza Amiri Moghadam para transmitirle que los preparativos logísticos y de seguridad ya están finalizados. Según informaron fuentes oficiales, Islamabad ha dispuesto “dispositivos de seguridad infalibles” con el objetivo de garantizar la protección de todas las delegaciones extranjeras que participen del eventual encuentro.
Desde la representación diplomática iraní valoraron el rol de Pakistán como mediador. Moghadam destacó el “papel positivo y constructivo” del país asiático en sus esfuerzos por descomprimir la crisis y generar un espacio de diálogo entre Teherán y Washington.
Mientras tanto, la capital paquistaní permanece bajo estrictas medidas de seguridad. La denominada Zona Roja de Islamabad, donde se concentran embajadas y edificios oficiales, continúa completamente cerrada al tránsito. Además, se ordenó el cierre de oficinas públicas y establecimientos educativos en la zona, en un intento por minimizar riesgos ante la posible llegada de delegaciones internacionales.
El Hotel Serena Islamabad, escenario de la primera ronda de contactos, permanece desalojado y bajo control militar, reforzando el clima de máxima alerta que rodea al encuentro.
En paralelo, Naqvi también se reunió con la jefa de la misión estadounidense, Natalie Baker, a quien reiteró que Pakistán apuesta por una “solución duradera a través de canales diplomáticos”, en línea con su estrategia de mediación.
La iniciativa de Islamabad busca desactivar una escalada reciente marcada por fuertes tensiones. Entre los hechos más relevantes figura el ultimátum lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre posibles ataques a infraestructuras críticas iraníes en caso de no alcanzar un acuerdo, así como la captura de un buque iraní por parte de la marina de EE.UU. en el estratégico estrecho de Ormuz.
A pesar del despliegue logístico y político, el principal interrogante persiste: Teherán aún no ha confirmado oficialmente si enviará una delegación a Islamabad, lo que mantiene en suspenso la reanudación de un diálogo clave para la estabilidad regional.
Según un comunicado oficial, el diplomático iraní “apreció el papel positivo y constructivo de Pakistán” en sus esfuerzos por reducir las tensiones regionales.
Esta reunión se produce mientras Islamabad permanece bajo un estricto bloqueo de seguridad. La “Zona Roja”, el enclave que alberga embajadas y sedes gubernamentales, se encuentra sellada al tráfico, con oficinas y escuelas cerradas por orden administrativa.
El hotel Serena, sede de la primera ronda de contactos, permanece desalojado y bajo control militar.
Naqvi, que también se reunió hoy con la jefa de la misión de EE. UU., Natalie Baker, reiteró que Pakistán aboga por una “solución duradera a través de canales diplomáticos”.
La mediación de Islamabad intenta sortear la reciente escalada de tensión, marcada por el ultimátum del presidente Donald Trump de destruir infraestructuras críticas en Irán si no hay acuerdo, y por la captura de un buque iraní por la marina estadounidense en el estrecho de Ormuz.
Pese a los preparativos, Teherán no ha confirmado oficialmente si enviará una nueva delegación a la mesa de diálogo que Pakistán busca reactivar contra reloj.
Según un comunicado oficial, el diplomático iraní “apreció el papel positivo y constructivo de Pakistán” en sus esfuerzos por reducir las tensiones regionales.
Esta reunión se produce mientras Islamabad permanece bajo un estricto bloqueo de seguridad. La “Zona Roja”, el enclave que alberga embajadas y sedes gubernamentales, se encuentra sellada al tráfico, con oficinas y escuelas cerradas por orden administrativa.
El hotel Serena, sede de la primera ronda de contactos, permanece desalojado y bajo control militar.
Naqvi, que también se reunió hoy con la jefa de la misión de EE. UU., Natalie Baker, reiteró que Pakistán aboga por una “solución duradera a través de canales diplomáticos”.
La mediación de Islamabad intenta sortear la reciente escalada de tensión, marcada por el ultimátum del presidente Donald Trump de destruir infraestructuras críticas en Irán si no hay acuerdo, y por la captura de un buque iraní por la marina estadounidense en el estrecho de Ormuz.
Pese a los preparativos, Teherán no ha confirmado oficialmente si enviará una nueva delegación a la mesa de diálogo que Pakistán busca reactivar contra reloj.
Los comentarios están cerrados.