El consumo de pollo crece en San Juan por la suba de la carne vacuna
Desde el sector avícola aseguran que la demanda aumentó entre un 15% y un 20% en los últimos meses. La diferencia de precios con la carne roja es el principal motivo del cambio en los hábitos de consumo.
El consumo de pollo continúa consolidándose en la mesa de los argentinos y la tendencia también se refleja en San Juan. Según referentes del sector avícola, la demanda creció entre un 15% y un 20% en los últimos meses, impulsada principalmente por la diferencia de precio con la carne vacuna.
A nivel nacional, un informe del sector indica que el consumo de pollo en Argentina alcanzó los 50 kilos por persona al año. El dato muestra un nivel estable respecto de temporadas anteriores, pero confirma el fuerte crecimiento que este producto registró en la última década y su cercanía con el consumo de carne vacuna.
En la provincia, la tendencia también se percibe en los comercios del rubro. Gustavo Ejarque, propietario de Supremo Pollería y de Granja La Normita, explicó que el incremento comenzó a notarse con mayor fuerza entre diciembre de 2025 y marzo de 2026.
“Hemos tenido un incremento aproximado entre un 15% y un 20% en el consumo en kilos de producto”, señaló.
La diferencia de precios impulsa la demanda
Según explicó el empresario, el principal motivo del aumento en el consumo es la diferencia de precios entre el pollo y la carne vacuna, que en los últimos meses se amplió considerablemente.
“Con el aumento de la carne vacuna la gente en las familias se inclina un poco más por el consumo de pollo”, afirmó.
Para dimensionar la brecha, Ejarque señaló que actualmente varios kilos de pollo pueden equivaler al precio de un solo kilo de carne vacuna de cortes tradicionales.
“Para darse una idea, hoy seis o siete kilos de cuarto trasero equivalen al precio de un kilo de carne vacuna, como nalga o cuadrada”, explicó.
Precios estables para sostener el consumo
Desde la empresa familiar indicaron que otro factor que ayudó a impulsar la demanda fue la decisión de absorber parte de los aumentos provenientes de los frigoríficos, evitando trasladarlos completamente al precio final.
“Tuvimos incrementos desde el frigorífico, pero decidimos asumir esos costos y no llevarlos al público”, detalló el comerciante.
Un producto con múltiples opciones
Desde el sector también destacan que el pollo ofrece una amplia variedad de presentaciones, lo que facilita su incorporación frecuente en el menú familiar.
“Hoy la gente rota el menú: puede comer pollo entero, cuarto trasero, pechuga, milanesas, supremas, bocaditos o pollo relleno”, explicó Ejarque.
En ese sentido, la empresa produce más de 40 especialidades distintas en su fábrica, entre ellas supremas rellenas de jamón y queso, caprese o espinaca.
“Tratamos de que la gente siempre tenga una opción distinta para ir variando su mesa durante la semana”, concluyó.
Op: Juan Llarena
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