El ciclismo sanjuanino baja el telón tras una temporada atravesada por suspensiones
El pelotón nunca terminó de encontrar su ritmo. Lo que debía ser una temporada sostenida, vibrante y con continuidad, terminó convirtiéndose en una sucesión de intentos fallidos, fechas que se desarmaban sobre la marcha y carreras que quedaban en promesa. El ciclismo sanjuanino cerrará su calendario 2025/2026 el próximo 5 de abril, con un epílogo que refleja con crudeza el tono general del año: irregular, condicionado y lejos de lo planificado.
La última carrera será organizada por el Club Ciclista Independiente junto al Club Sportivo Juan B. Del Bono, luego de que la fecha prevista para el 29 de marzo, a cargo de la Unión Vecinal Santo Domingo, debiera suspenderse por falta de cobertura policial. No fue un hecho aislado, sino una escena repetida a lo largo de toda la temporada.
La Federación Ciclista Sanjuanina intentó rearmar el calendario sobre la marcha, estirando definiciones y reubicando competencias, pero el esfuerzo no alcanzó para sostener la estructura original. De las tres fechas previstas para el cierre, solo una podrá concretarse.
Un calendario que se fue desarmando
El campeonato había comenzado el 2 de noviembre de 2025 con aspiraciones de solidez y un cronograma de 16 fechas. Sin embargo, desde el inicio aparecieron las primeras señales de fragilidad. La apertura, prevista en Albardón, debió trasladarse a Sarmiento.
Apenas una semana después llegó el primer golpe: el Circuito Nicolás Naranjo no se disputó por la ausencia de equipos que competían fuera de la provincia. Luego se sumó la caída de la tradicional Doble Calingasta, suspendida por problemas económicos y diferencias administrativas.
A partir de allí, el calendario se transformó en un rompecabezas. Algunas competencias lograron sostenerse, como la Doble Chepes, la Doble Cerrillo y la Doble Media Agua, aunque con pelotones reducidos, una postal que se repitió a lo largo de toda la temporada.
El cierre de 2025 ofreció un breve respiro con la Clásica Doble Difunta Correa y el Giro del Sol, dos pruebas que devolvieron algo de estabilidad. Pero el impulso duró poco. En enero, en la antesala de la Vuelta a San Juan, varios equipos optaron por bajarse del calendario local para enfocarse en su preparación, lo que volvió a resentir la participación.
Meses en blanco y fuga de protagonismo
Febrero fue un vacío absoluto. Sin actividad en la provincia, el protagonismo se trasladó a Mendoza, donde se disputó la 50ª edición de la Vuelta Ciclista, dejando en evidencia la falta de continuidad en San Juan.
En marzo, el regreso con el Homenaje al Ciclista en Santa Lucía no logró revertir la tendencia. Carreras emblemáticas como Mendoza-San Juan, Rutas del Sol y el Circuito Carlos Escudero tampoco pudieron realizarse. A los problemas estructurales se sumaron otros factores: superposición de eventos, baja inscripción y, nuevamente, la falta de efectivos policiales.
Un cierre que deja más preguntas que certezas
El telón caerá finalmente el 5 de abril, pero el balance deja un sabor agridulce. De las 16 fechas proyectadas, apenas se pudo completar la mitad. La temporada quedó marcada por la incertidumbre, con organizadores corriendo contra el calendario y ciclistas sin la regularidad necesaria para competir.
Más que un final, el cierre parece un punto suspensivo. El ciclismo sanjuanino, históricamente protagonista en el país, enfrenta ahora el desafío de reordenarse, recuperar previsibilidad y volver a construir un calendario que no dependa del azar. Porque este año, más que correr contra el reloj, el pelotón corrió contra las circunstancias.
Los comentarios están cerrados.