Donald Trump amenazó con declarar al estrecho de Ormuz como territorio de EEUU
El mandatario aseguró que Washington controla el tránsito marítimo en la zona mediante su bloqueo sobre Irán. La declaración profundizó la tensión alrededor de una vía estratégica para el comercio mundial de energía.
Por el estrecho de Ormuz circulaba cerca del 20% del petróleo consumido a nivel mundial antes del inicio del conflicto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que podría declarar al estrecho de Ormuz como territorio estadounidense una vez finalizado el conflicto con Irán, en una nueva escalada de la disputa por el control de una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
La declaración se produjo durante un acto realizado en una academia de policía de Garden City, en Nueva York. Allí, el mandatario afirmó que el anuncio podría concretarse “muy pronto” y sostuvo que la presencia naval desplegada por Washington le permite decidir qué embarcaciones pueden atravesar la zona.
“Tenemos el bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros lo queramos”, señaló Trump, quien presentó la medida como una consecuencia de la ofensiva estadounidense contra Teherán.
El republicano ya había sugerido días atrás que Estados Unidos podría conservar el control del corredor marítimo. Sin embargo, no explicó mediante qué procedimiento legal intentaría incorporar como territorio propio una vía internacional delimitada por las costas de Irán y Omán.
Trump también afirmó que Irán sufrió una “fuerte derrota” y defendió el impacto económico de la guerra pese al aumento del precio de los combustibles dentro de Estados Unidos. Según argumentó, el costo del conflicto debe ser evaluado frente al objetivo de impedir que el Gobierno iraní desarrolle armas nucleares.
La disputa por el control del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y representa uno de los principales puntos de circulación de petróleo y gas natural licuado. Antes del conflicto, alrededor del 20% del crudo consumido en el mundo atravesaba diariamente esa ruta.
El tránsito comercial cayó de manera abrupta desde el comienzo de las hostilidades. De los más de 130 buques que circulaban diariamente antes de la guerra, durante agosto el promedio se redujo a cerca de 12 embarcaciones por jornada. Esa situación obligó a distintos compradores asiáticos a buscar alternativas en mercados como Rusia y Estados Unidos.
El Gobierno iraní sostiene que mantiene el control sobre el paso marítimo y condicionó su reapertura al levantamiento de las sanciones estadounidenses, la devolución de activos congelados y una compensación por los daños ocasionados durante la guerra.
La administración de Trump, por su parte, mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes y anticipó que profundizará las sanciones económicas. Washington asegura que las restricciones no impiden el paso de embarcaciones neutrales que no se dirijan hacia Irán, aunque estas pueden ser inspeccionadas para comprobar su destino y su carga.
Estados Unidos reforzará su presencia militar
En medio de la tensión, Trump confirmó que otro portaaviones reemplazará al USS Abraham Lincoln, que lleva varios meses desplegado en la región. El buque elegido sería el USS George Washington, también de propulsión nuclear y perteneciente a la clase Nimitz.
La prolongada permanencia del Abraham Lincoln generó cuestionamientos de familiares de los tripulantes y legisladores demócratas, quienes advirtieron sobre dificultades de abastecimiento, contaminación del agua y problemas de salud mental entre el personal. El presidente desestimó esos reclamos y consideró que el tiempo de despliegue no resulta excepcional.
La reducción de la actividad en Ormuz ya repercutió sobre el precio internacional del petróleo y elevó la preocupación por una posible interrupción prolongada del suministro. Irán advirtió que podría mantener cerrado el corredor durante años, mientras las negociaciones para alcanzar un alto el fuego permanecen estancadas.


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