De la domiciliaria al Penal: confirman 12 años de prisión para un abuelo por abusar de sus nietos

La Justicia de San Juan revocó el beneficio de arresto hogareño tras detectar que el condenado convivía con menores de edad, rompiendo la prohibición impuesta. Ahora cumplirá su pena en el Penal de Chimbas.

En un fallo que cierra un proceso judicial de cinco años, la Justicia provincial ratificó la condena a 12 años de prisión para un hombre de Rivadavia, conocido familiarmente como “Abuelo Pepe”, por el abuso sexual de dos de sus nietos. Tras la ratificación de la sentencia, el tribunal ordenó su traslado inmediato al Servicio Penitenciario de Chimbas, luego de comprobarse que el imputado violó sistemáticamente las condiciones de su prisión domiciliaria.

La investigación, que se inició en 2021 a raíz de la denuncia de las propias víctimas —quienes relataron los hechos al alcanzar la mayoría de edad—, desnudó un historial de ultrajes que fracturó a la familia. “Desde el día cero les creímos. El daño no lo repara nadie, ni física ni emocionalmente”, expresó la madre de los jóvenes al referirse al impacto del proceso.

Incumplimientos y revocación

El giro determinante para que el condenado perdiera el beneficio de permanecer en su casa ocurrió en diciembre de 2025. Durante una inspección de rutina, las autoridades no solo constataron que el hombre se había ausentado del domicilio declarado, sino que además descubrieron que convivía con dos nietos menores de edad.

Dicha convivencia estaba estrictamente prohibida por la Justicia como medida de resguardo, dada la naturaleza de los delitos cometidos. Ante esta falta grave, el tribunal decidió que el sujeto ya no es apto para el régimen domiciliario.

Un proceso marcado por el dolor

La causa, que fue llevada adelante por el abogado Martín Gustavo Torcivia, enfrentó diversas etapas procesales, incluyendo la prescripción de otros hechos de abuso simple denunciados por otros familiares debido al paso del tiempo. No obstante, la jueza Mónica Lucero, presidenta del tribunal, fue tajante al ratificar la condena principal, señalando que la prescripción de ciertos cargos no implicaba que los hechos no hubieran ocurrido.

“La Justicia llega, pero el daño ya está hecho. Va a poner mil excusas para volver a su casa, pero tiene que pagar”, sentenció la madre de las víctimas, subrayando la importancia de que la pena se cumpla de manera efectiva tras años de lo que consideraron una constante “revictimización” en los tribunales.

Con el condenado ya alojado en el Penal de Chimbas, la familia espera que este sea el cierre definitivo de un capítulo traumático, mientras los jóvenes continúan con asistencia psicológica para intentar reconstruir su presente.

Op: Juan Llarena

Los comentarios están cerrados.