El gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de alta tensión política, marcado por escándalos, internas en su entorno y un contexto económico desafiante, mientras intenta recuperar el control de la agenda pública.
La controversia por los viajes del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las derivaciones judiciales del denominado caso $Libra desataron una crisis que impactó de lleno en el oficialismo. A esto se sumaron revelaciones que contradicen la versión inicial del Presidente respecto a su vínculo con el empresario Mauricio Novelli, lo que volvió a poner bajo la lupa a la cúpula del poder.
En paralelo, el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, buscó instalar una estrategia defensiva centrada en cuestionar el proceso judicial, al advertir sobre posibles irregularidades en la cadena de custodia de pruebas. Su primera aparición incluyó reuniones clave en tribunales y el impulso para cubrir vacantes en el sistema judicial.
Las tensiones también atraviesan el corazón del oficialismo. Karina Milei, figura central del armado político, mantiene diferencias con distintos sectores, incluyendo a Patricia Bullrich y Santiago Caputo, en una interna que suma sospechas cruzadas y disputas por espacios de poder.
A este escenario se suma la reciente salida del titular de ANSES y movimientos en distintas áreas del Gobierno, en un intento por mostrar gestión y retomar la iniciativa política. Sin embargo, los conflictos internos y las filtraciones continúan erosionando la imagen del Ejecutivo.
En el plano económico, las decisiones tampoco resultan sencillas. Con una inflación que se mantiene elevada —según datos del INDEC—, el Gobierno debate entre sostener el ajuste o flexibilizar variables para impulsar la actividad. La reciente pauta salarial del 2% mensual refleja esa tensión.
Mientras tanto, sectores productivos evidencian dificultades, como el caso del cierre de la empresa Fate, que expuso la falta de herramientas para la reconversión laboral, una de las ideas centrales del discurso oficial.
En este contexto, la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner en la escena pública, impulsada por causas judiciales, también reconfigura el tablero político y ofrece al oficialismo un respiro momentáneo en la disputa mediática.
Con múltiples frentes abiertos —judiciales, políticos y económicos—, el Gobierno enfrenta el desafío de reordenar su estrategia y recuperar centralidad en una agenda que, por ahora, aparece dominada por la incertidumbre.
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