Colón Junior construye su futuro: del ascenso a la B al sueño de la tribuna propia

Tras subir de la C a la B, el Merengue no se conforma. Los jugadores pintaron su playón con recursos propios y proyectan construir una tribuna mientras sueñan con llegar a la Primera A.

En el universo del futsal de Colón Junior, el sentido de pertenencia no se declama, se trabaja. Se nota en cada entrenamiento, en cada partido y, ahora, en cada línea recién pintada sobre el cemento del playón. El Merengue atraviesa días de entusiasmo tras conseguir el ascenso de la Primera C a la B de la Liga Sanjuanina de Fútbol, pero lejos de relajarse, el plantel decidió mejorar su casa con esfuerzo propio.

“Estaba muy gastado. Cuando entraba tierra no se notaban las líneas, así que había que repintarlo”, explicó Iván Reyes, una de las voces del grupo. La postal resume el espíritu del equipo: después de entrenar en la arena de La Granja, los jugadores cambiaron la pelota por rodillos, pinceles y cinta de enmascarar.

El trabajo como bandera

La autogestión es parte del ADN del proyecto. La pintura se compró con el aporte de todos los integrantes de la disciplina y la jornada fue maratónica. Comenzaron a las 20 y terminaron cerca de la 1 de la madrugada, en una especie de pretemporada de brocha y balde.

Mientras algunos delimitaban el perímetro, otros preparaban la mezcla y el resto cubría el piso con trazos firmes. Entre mates y recuerdos frescos del ascenso, dejaron el playón listo para afrontar el desafío de la categoría B. No hubo reflectores ni discursos, solo compromiso y manos manchadas de ilusión.

El próximo objetivo: la tribuna

El proyecto no se detiene en la pintura. El gran anhelo del futsal de la calle Sargento Cabral es construir una tribuna que cobije a la familia Merengue. “El objetivo es hacer la tribuna y ver cómo generamos recursos. Una rifa, sponsors, buscar ayuda. Hay que moverse”, sostuvo Reyes.

La idea es levantar una estructura de hierro y caño que le dé comodidad al público y consolide el crecimiento del espacio. El plan había nacido el año pasado, pero el envión anímico del ascenso reactivó el sueño. Desde el plantel aseguran que cualquier colaboración será bienvenida para seguir fortaleciendo la disciplina y el club.

La ilusión intacta

En lo deportivo, el mensaje es claro. El ascenso a la B no es un techo, sino un escalón. “Nunca venimos a pasar el año. Sabemos que llegar a la A va a ser difícil, pero no estamos tan lejos como antes. Uno se ilusiona”, confesó Reyes.

En Colón Junior el crecimiento no responde al azar, sino a la constancia. En ese rincón capitalino, el futsal se construye con sacrificio, con proyectos colectivos y con la convicción de que cada línea pintada también marca el camino hacia la Primera A.

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