Chile, uno de los destinos clave para los productos argentinos, mantiene desde agosto de 2025 restricciones sobre carne y derivados provenientes de la Patagonia. La medida fue adoptada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tras modificaciones normativas en Argentina que flexibilizaron condiciones sanitarias.
Entre los cambios más cuestionados se encuentra la habilitación del ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa y la eliminación de la histórica barrera sanitaria del río Colorado. Para el país vecino, que sostiene el estatus de libre de fiebre aftosa sin vacunación, estas decisiones implicaron un riesgo potencial.
Si bien hacia fines de 2025 se retomaron parcialmente las importaciones, Chile reforzó los controles y amplió las inspecciones a toda la cadena: frigoríficos, establecimientos rurales, transporte y sistemas de frío. En ese contexto, referentes del sector advierten sobre un deterioro en la confianza sanitaria.
En paralelo, China —principal destino de la carne argentina— rechazó el 27 de marzo un embarque de 22 toneladas tras detectar cloranfenicol, un antibiótico prohibido. A raíz de este episodio, se suspendieron las exportaciones del frigorífico ArreBeef desde su planta en Pérez Millán.
El caso activó un protocolo de trazabilidad por parte de las autoridades argentinas para reconstruir el origen del lote. Mientras tanto, se presentó información técnica ante el país asiático y no se descarta un posible error en la detección.
Este tipo de episodios se da en un contexto internacional cada vez más exigente en materia sanitaria. Los mercados avanzan hacia controles más estrictos que abarcan toda la cadena productiva, desde el origen hasta la logística.
En ese marco, especialistas advierten que los rechazos puntuales pueden derivar en mayores controles generalizados, aumento de costos y pérdida de competitividad. Pero, sobre todo, alertan por el impacto sobre la reputación sanitaria del país, un factor clave para sostener y ampliar mercados.
Las críticas dentro del sector también apuntan al rol del sistema de control local. Entre las principales preocupaciones figura la reducción de herramientas de trazabilidad y certificación, consideradas fundamentales para garantizar estándares y responder ante eventuales observaciones externas.
El riesgo, coinciden, no se limita a un embarque rechazado, sino a la posibilidad de que se debilite la confianza en la carne argentina en los principales mercados del mundo.
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