Con ventas que no logran recuperarse, precios estancados y costos que continúan en aumento, los productores chacareros de San Juan atraviesan uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Desde la Sociedad de Chacareros Temporarios aseguran que el sector acumula tres campañas consecutivas con resultados negativos y que el invierno, históricamente una época de baja demanda, profundiza aún más la crisis.
“En cuanto a lo productivo, sigue siendo una actividad bastante floja. Los inviernos son complicados porque hay mucha producción y se vende poco”, explicó a DIARIO DE CUYO el presidente de la entidad, Sergio López.
El dirigente señaló que la pérdida del poder adquisitivo de las familias repercute directamente en el consumo de frutas y verduras. Ante ese escenario, muchos productores optan por no trasladar el aumento de los costos a los precios para evitar que la mercadería quede sin vender.
“Estamos vendiendo más barato que el año pasado. Si se compara con la inflación, estamos muy atrasados. Hoy la acelga, la espinaca, la lechuga y otros productos de temporada valen igual o incluso menos que hace un año”, afirmó.
A esa realidad se suma la competencia con la producción proveniente de Mendoza. Según López, el mayor volumen que ofrece la provincia vecina permite comercializar frutas y hortalizas a valores más bajos, lo que dificulta aún más la competitividad de los productores sanjuaninos.
La falta de rentabilidad también golpea las finanzas del sector. Muchos chacareros dependen del crédito otorgado por proveedores de agroquímicos, viveros y comercios para poder iniciar cada nueva siembra, mientras otros acumulan deudas que terminan afectando incluso su participación en la entidad.
“Hay productores con muchas deudas, que sacan insumos fiados para seguir trabajando. Eso también se refleja cuando no pueden pagar la cuota social o devolver los créditos que les otorgamos desde la Sociedad”, explicó López.
Como consecuencia, algunos decidieron dejar definitivamente la actividad, mientras que otros debieron complementarla con trabajos ajenos al campo para sostener los ingresos familiares.
“Muchos han emigrado hacia otras actividades y otros sobreviven gracias al aporte económico de la familia. Esa merma ya se nota en el sector”, agregó.
Pese al contexto, el ingreso de jóvenes productores representa un incentivo para la actividad. Durante el último año se incorporaron entre 20 y 30 chacareros, en su mayoría hijos de productores que decidieron continuar con el emprendimiento familiar.
“Los jóvenes llegan con mucho entusiasmo y ganas de trabajar. Después se encuentran con una realidad económica complicada, pero ayudan a mantener viva la actividad”, destacó el presidente de la entidad.
Actualmente, según el último relevamiento, San Juan cuenta con alrededor de 320 productores chacareros en actividad.
Aunque reconocen que la campaña actual prácticamente está definida, en el sector mantienen expectativas de que el escenario mejore durante la próxima temporada. La recuperación del consumo interno y el impacto económico que podrían generar los proyectos mineros aparecen como los principales factores de esperanza.
“Confiamos en que se recupere el poder adquisitivo y vuelvan las ventas. También tenemos muchas expectativas por el movimiento que puede generar la minería. Las esperanzas nunca se pierden”, concluyó López.
Mientras tanto, los chacareros continúan sosteniendo la producción con esfuerzo, trabajo familiar y financiamiento, en un contexto donde cada vez cuesta más producir y vender al mismo tiempo.
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