La investigación por la muerte del operario Mario Alberto Alancay en el proyecto minero Los Azules, en Calingasta, sumó en los últimos días avances significativos con la realización de nuevas pericias técnicas y una inspección ocular en el lugar del accidente, ocurrido el pasado 3 de abril de 2026.
El procedimiento fue encabezado por el fiscal Iván Grassi, quien lideró una comisión judicial que se trasladó hasta el yacimiento con el objetivo de profundizar las tareas investigativas y esclarecer las causas del siniestro.
Durante las jornadas del 22 y 23 de abril, el equipo del Ministerio Público Fiscal —integrado también por Maximiliano Gerarduzzi, Felipe Molina y Agustina Plateo— llevó adelante una revisión exhaustiva del sector donde volcó la topadora que operaba la víctima. En paralelo, se tomaron nuevos testimonios y se analizó documentación relevante para la causa.
Uno de los puntos centrales de la investigación es el análisis técnico de la maquinaria involucrada. En ese marco, se realizó un informe de daños y se extrajo información de la ECU (unidad de control electrónica) y de otros módulos digitales de la topadora Caterpillar D-8. Estos registros pueden aportar datos clave sobre el funcionamiento del equipo, posibles fallas mecánicas y las maniobras previas al accidente.
Las pericias contaron con la participación de representantes de la empresa concesionaria del proyecto, McEwen Copper (Andes Corporación Minera SA), así como de la firma contratista Zlato, para la cual trabajaba Alancay. También intervinieron técnicos de Finning, mecánicos designados oficialmente, efectivos de la Comisaría 16 y personal de Policía Minera, bajo supervisión del Ministerio Público Fiscal.
El hecho ocurrió en el sector de Atutia, donde se desarrollaban tareas de apertura de caminos dentro del emprendimiento minero. Según las primeras versiones, el operario habría sido despedido de la cabina tras el vuelco de la maquinaria pesada, aunque las circunstancias exactas aún no han sido determinadas.
Tras el accidente, se activaron los protocolos de emergencia en el yacimiento y se coordinó asistencia médica con servicios de Calingasta y de la capital sanjuanina. Sin embargo, el trabajador falleció en el lugar.
Desde entonces, el área permanece preservada para garantizar el desarrollo de las pericias. Con los nuevos informes técnicos y los datos obtenidos de los sistemas electrónicos, la Fiscalía busca establecer con precisión si la tragedia fue consecuencia de un error humano o de una falla en la máquina.
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