Ángela, dueña de un restaurante en Ceuta: “Tenía el local lleno y me cancelaron todas las reservas porque la gente teme salir”
La crisis migratoria que afectó a la ciudad y provocó un fuerte impacto en restaurantes, hoteles y distintos negocios .
Lo que debía ser una jornada de gran movimiento turístico para la gastronomía de Ceuta, en España, se convirtió en un duro golpe para muchos comerciantes. Entre ellos se encuentra Ángela, propietaria de del restaurante Barlovento, quien aseguró que pasó de tener todas las mesas reservadas a quedarse sin clientes en tiempo récord.
“Tenía el restaurante lleno y me cancelaron todas las reservas. La gente no quiere salir“, contó la mujer en el programa La Linterna de COPE, al describir cómo el temor generado por la reciente crisis migratoria modificó por completo la rutina de la ciudad.
Durante los últimos días, Ceuta atravesó una de las mayores crisis migratorias de su historia, con el ingreso masivo de miles de personas desde Marruecos. Aunque gran parte de estas personas ya fueron reubicadas o regresaron a su país, el impacto en la vida cotidiana todavía sigue presente.
Las calles permanecen mucho más vacías de lo habitual, las personas evitan salir de sus casas y la actividad comercial cayó se desplomó, especialmente en sectores como la gastronomía, la hotelería y el turismo.
Los sectores más afectados
Ángela explicó que decidió cerrar temporalmente su restaurante porque mantenerlo abierto ya no era rentable ante la ausencia de clientes.
Sin embargo, la situación no afecta únicamente a la gastronomía. Por ejemplo, numerosos hoteles registraron cancelaciones y una fuerte disminución en la demanda, justo cuando la ciudad esperaba recibir visitantes por las tradicionales fiestas patronales, que finalmente fueron suspendidas.
Las cámaras empresariales de Ceuta manifestaron su preocupación por el impacto económico que dejó la crisis y advirtieron que muchos pequeños comercios dependen de la actividad diaria para solventar gastos como salarios, alquileres y proveedores.

Además, sostienen que el mayor problema ya no es únicamente la emergencia migratoria, sino la incertidumbre que todavía vive entre los habitantes y visitantes de la ciudad, lo que mantiene dormido el consumo.
Aunque la situación en las calles comenzó a normalizarse lentamente, numerosos comerciantes consideran que recuperar el nivel habitual de actividad llevará tiempo. Mientras tanto, negocios como el de Ángela continúan esperando que los vecinos vuelvan a sentirse seguros para salir, consumir y reactivar la economía local.
fuente:tn
op:checo murciano
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