Amenazas de tiroteos en escuelas: expertos proponen reemplazar el castigo por “sanciones formativas”

La doctora en Educación Adriana Massaccesi analiza la ola de violencia en San Juan y advierte que la expulsión no soluciona el problema de fondo.

Ante la creciente alarma por amenazas de tiroteos y bombas en establecimientos educativos de la provincia, especialistas instan a un cambio de paradigma en la disciplina escolar. Adriana Massaccesi, doctora en Educación, sostiene que estos episodios son la “punta del iceberg” de una naturalización de la violencia arraigada en la cultura actual.

¿Por qué ocurre? Los factores detrás de la agresividad

Según la experta, los jóvenes están inmersos en un entorno donde la agresividad escala por tres vías principales:

  1. Entorno familiar: Jóvenes que conviven con violencia directa o simbólica.

  2. Tecnología y ocio: Videojuegos que premian la agresión y el anonimato de las redes sociales que facilita las amenazas.

  3. Crisis de autoridad: La desvalorización de la escuela por parte de padres que reaccionan violentamente contra los docentes.

Sancionar para educar, no para excluir

Massaccesi propone que, ante una falta grave, la respuesta no sea meramente punitiva. “Poner una sanción disciplinaria es una formalidad; hay que buscar sanciones que formen“, explica.

La propuesta central es que el alumno responsable realice una reparación simbólica, como investigar el impacto de la violencia o liderar campañas de concientización. El objetivo es que el joven pueda poner en palabras su frustración en lugar de canalizarla mediante actos violentos.

El rol de la comunidad: Escuchar más, juzgar menos

Tanto Massaccesi como el Colegio de Psicopedagogos de San Juan coinciden en que los adultos deben recuperar su rol como referentes de cuidado. Entre las recomendaciones clave se encuentran:

  • Priorizar el diálogo: Dejar de lado momentáneamente lo académico para escuchar el mundo interno del alumno.

  • Gestionar emociones: Trabajar la empatía para combatir el “vacío existencial” y la baja tolerancia a la frustración.

  • Presencia activa: Un llamado a los padres para que, más allá de la crisis económica, mantengan una escucha real y acompañen el proceso educativo.

“Se trata de abordar el tema para que no se repita, no de buscar culpables. Cada uno hace lo que puede con las herramientas que tiene”, concluyó la doctora.

POR LIC. EUGENIA VILA

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