Alquileres en San Juan: inmobiliarios niegan aumentos extremos pero admiten fuerte impacto de la crisis

Desde el sector aseguran que no hubo subas desmedidas, aunque reconocen que la caída del poder adquisitivo complica cada vez más el acceso a la vivienda.

En medio de la polémica por el costo de los alquileres, desde la Cámara Inmobiliaria de San Juan rechazaron las versiones que hablan de aumentos desmedidos, aunque admitieron que la crisis económica afecta con fuerza a los inquilinos.

El presidente de la entidad, Mauricio Turell, se refirió al tema en el programa Te Lo Tengo Que Decir, emitido por Huarpe TV, y cuestionó las cifras difundidas por la Asociación de Inquilinos, que advertían subas de hasta el 550%. “Ese número es absolutamente ilógico. Si fuera real, hoy habría una gran oferta porque muchos hubieran dejado sus viviendas”, afirmó.

Según explicó, los incrementos responden a actualizaciones periódicas establecidas en los contratos. “Un alquiler que se ajusta cada cuatro meses registró en abril una suba del 8,51%”, precisó. En ese marco, estimó que el aumento anual ronda el 40%, aunque reconoció que existen casos con condiciones más desfavorables. “Hay contratos con porcentajes que terminan siendo muy elevados”, admitió.

Más allá de la discusión por los valores, Turell puso el foco en el problema de fondo: la pérdida del poder adquisitivo. “El salario no acompaña la posibilidad de afrontar un alquiler típico”, sostuvo.

Actualmente, el costo de una vivienda familiar parte de los $600.000. “Cuando se lo compara con los ingresos, ahí es donde los números dejan de cerrar”, remarcó.

El impacto ya se refleja en el comportamiento de pago. “Inquilinos que antes cumplían en tiempo y forma ahora empiezan a atrasarse con servicios como agua o tasas municipales”, explicó. En algunos casos, tres boletas impagas pueden generar deudas superiores a los $100.000. “No es un cambio de conducta, es que no alcanza”, resumió.

Además, advirtió sobre un fenómeno creciente: el hacinamiento. “Muchas familias están reduciendo espacio, pasando de viviendas de tres dormitorios a dos”, indicó, en relación directa con la caída de ingresos.

La crisis también se evidencia en el mercado: cerrar un alquiler lleva cada vez más tiempo. “Operaciones que antes se concretaban en diez días hoy pueden demorar más de dos meses”, señaló.

A esto se suma el alto costo de mudarse. “Entre traslado y servicios, una mudanza puede rondar el millón de pesos”, detalló. Por eso, muchos inquilinos optan por quedarse y negociar la renovación del contrato.

En ese contexto, las inmobiliarias priorizan sostener a quienes ya alquilan. “Preferimos mantener a un inquilino cumplidor, incluso por debajo del valor de mercado, antes que arriesgar con uno nuevo”, concluyó.

Así, el mercado inmobiliario local atraviesa una tensión creciente: mientras se descartan aumentos extremos, la falta de ingresos suficientes se consolida como el principal obstáculo para acceder y sostener una vivienda.

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