Alarma ambiental en Valle Fértil por nueva mortandad de peces en el dique San Agustín
Autoridades activaron un monitoreo urgente para determinar si el fenómeno responde a falta de oxígeno, contaminación o factores climáticos.
Una nueva mortandad de peces encendió la preocupación en Valle Fértil, luego de que se detectaran ejemplares sin vida en el dique San Agustín, uno de los principales recursos ambientales y turísticos del departamento. Ante la situación, se activó un monitoreo urgente para determinar las causas del fenómeno.
Desde la Municipalidad informaron que ya se dio intervención a la Dirección de Conservación e Hidrobiología, con el objetivo de avanzar en estudios técnicos que permitan establecer el origen del episodio. Entre las primeras medidas, se realizará un análisis del agua, poniendo especial atención en el nivel de oxígeno disuelto, un factor clave para la supervivencia de la fauna acuática.
Las autoridades no descartan distintas hipótesis, que van desde posibles focos de contaminación hasta cambios bruscos en las condiciones ambientales o causas naturales vinculadas al clima. El caso generó inquietud en la comunidad local, dada la importancia del dique para la actividad turística y el equilibrio ecológico de la zona.
El episodio se suma a antecedentes recientes que mantienen en alerta a los especialistas. En mayo de 2023 se registró una situación similar, atribuida a la baja oxigenación del agua en un contexto de sequía, escaso nivel del dique y poca renovación hídrica. En aquella ocasión, se implementaron medidas como el movimiento del agua mediante bombas, el ingreso adicional desde compuertas y la resiembra de pejerreyes, además del aporte de lluvias que ayudó a estabilizar el sistema.
Sin embargo, en febrero de 2024 volvió a repetirse la escena, con peces muertos flotando en el embalse, lo que reforzó la preocupación entre los vecinos.
Especialistas advierten que este tipo de eventos suele responder a una combinación de factores, como la falta de precipitaciones, el ingreso de sedimentos y las altas temperaturas, que en algunos casos superaron los 35 grados. Estas condiciones reducen el oxígeno disponible en el agua y generan un ambiente adverso para la vida acuática.
Con un nuevo episodio en desarrollo, las autoridades esperan que los análisis en curso permitan determinar si se trata de la repetición de ese patrón o si existen nuevas variables involucradas. “El monitoreo será clave para definir medidas y evitar que la situación se agrave”, indicaron desde el municipio.
Op: Juan Llarena
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