A menos de un mes de sancionar el Presupuesto 2026, Javier Milei impulsa dos leyes con costo fiscal desconocido
En la agenda de extraordinarias hay dos iniciativas del oficialismo que no están contempladas en la "ley de leyes". En ambos casos, se desconoce su impacto fiscal y fuente de financiamiento. ¿Seguirá en pie el superávit fiscal?
¿Por qué incumple la normativa? Milei argumenta que la redacción de la iniciativa va a contramano de la Ley de Administración Financiera. Allí, palabras más, palabras menos, se establece que los proyectos deben especificar de dónde salen los fondos para su financiamiento. Y, de acuerdo a su mirada, el proyecto no lo contempla.
Es decir, al momento de sancionarse la emergencia, se conocía su impacto fiscal (hasta donde se podía prever), así como también de dónde obtener los fondos para su financiamiento.
Así y todo, LLA se negó a reasignar partidas presupuestarias; acusó a la oposición de querer romper el equilibrio fiscal alcanzado por Javier Milei y hasta se la tildó de “golpista”. Al día de hoy, el jefe de Gabinete, encargado de la administración del Estado, sigue incumpliendo la ley.
Doble vara
La negativa de Milei de cumplir con la ley sancionada y luego insistida por el Congreso es llamativa. Es que, en 2024, cuando el Gobierno impulsó el nuevo Régimen Penal Juvenil, que en las últimas horas reflotó a raíz del asesinado del joven Jeremías Monzón en Santa Fe, la redacción del artículo de financiamiento es casi idéntico a la de Emergencia en Discapacidad.
Basta con ir al artículo 52 del dictamen de comisión, firmado en mayo del año pasado en Diputados, para comprobarlo. “Asignación presupuestaria. Las erogaciones que requiriere al Estado nacional el cumplimiento de la presente ley se atenderán con los recursos que se incluyan en las leyes presupuestarias correspondientes a cada ejercicio. Al efecto de su implementación durante el ejercicio presupuestario correspondiente al año de su entrada en vigencia, el jefe de Gabinete de Ministros deberá disponer la reasignación de las partidas correspondientes para el cumplimiento de sus disposiciones”.
Es decir, igual que la Emergencia en Discapacidad, el texto impulsado por el Poder Ejecutivo y avalado por los diputados de LLA y aliados que integraron las 4 comisiones que abordaron el tema, deja en manos del jefe de Gabinete la reasignación de partidas presupuestarias. En este caso, para cumplir con la puesta en marcha del nuevo Régimen Penal Juvenil. Nota al pie: hasta la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, el grueso de las leyes, al especificar el financiamiento de las mismas, ya se redactaban.
Pero lo curioso es que Espert, cuando el Régimen Penal Juvenil se debatió en comisión, se negó a solicitarle a la OPC que analizara el costo fiscal de la ley. El presidente de la comisión de Presupuesto –vale la pena aclarar– es el único facultado a hacerle ese requerimiento a la oficina.
En aquella oportunidad, el diputado caído en desgracia por sus vínculos con el narcoempresario “Fred” Machado, llevó al debate en comisión otro cálculo. Uno elaborado por los ministerios de Justicia y Seguridad.
De acuerdo a los datos que arrojó Espert –quien aseguró en esa exposición que él había hecho los cálculos “personalmente”– el costo de la implementación de la ley sería el equivalente al “0,34% del Presupuesto 2024”, o bien, el “0,0042% del PBI”.
Ese cálculo despertó sospechas en los diferentes espacios políticos. “El Poder Ejecutivo hizo un cálculo berreta, nunca quisieron que el tema tenga un tratamiento serio en Presupuesto”, dijo un diputado que siguió de cerca aquel debate, y remató: “Hacen como si todo lo que implica en el proyecto no saliera plata”.
Ese mismo día, Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria, le pidió públicamente a Espert que enviara el texto a la OPC. Jamás lo hizo. Por estas horas, en el Ministerio de Justicia dan casi por hecho que la Casa Rosada reflotara ese dictamen, que a finales de noviembre perdió estado parlamentario.
Reforma laboral: ¿hay plata?
Con el dictamen de la reforma laboral firmado en el Senado hacia finales de diciembre ocurrió algo similar a lo del Régimen Penal Juvenil. El texto, también impulsado por el Ejecutivo, no especifica su financiamiento, pese a que incluye, por caso, una serie de derogaciones y bajas impositivas. Y que, para colmo, en muchos casos tienen un impacto en las arcas provinciales, por tratarse de impuestos coparticipables.
Al mismo tiempo, el libertario Ezequiel Atauche, presidente de la Comisión de Presupuesto, tampoco giró el texto a la OPC. Conclusión: se desconoce su impacto fiscal y su fuente de financiamiento.
De yapa, la reforma laboral y el régimen penal juvenil se impulsaron a menos de un mes de la sanción del Presupuesto 2026. Es decir, el financiamiento de ambas leyes, en caso de ser sancionadas, no están contempladas en la “ley de leyes”. Sino que quedará en manos de Adorni la reasignación de partidas presupuestarias.
Casualmente, se trata del presupuesto que, tal cual se ufanó Milei, refleja un superávit fiscal del 1,5% del PBI. ¿Cuánto de ese porcentaje quedará en pie si las dos iniciativas reciben luz verde en el Congreso?
Fuente: ÀMBITO
Por: G. Herrera


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