A los 91 años, murió María Nieves, ícono del tango argentino

El mundo del espectáculo llora la partida de una artista que revolucionó el tango y llevó su pasión a escenarios de todo el planeta, dejando un legado imborrable en la cultura y la danza nacional

El mundo del espectáculo y la cultura argentina atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de María Nieves, una de las figuras más emblemáticas del tango, quien falleció a los 91 años. Dueña de una personalidad arrolladora, un estilo único y una vida marcada por la superación, su legado ya forma parte indiscutida de la historia grande de la danza y de la identidad cultural del país.

La noticia fue confirmada por la Secretaría de Cultura de la Nación a través de su titular, Leonardo Cifelli, quien expresó su pesar en redes sociales. “Lamento profundamente el fallecimiento de María Nieves, una figura imprescindible del tango argentino y una de sus más grandes embajadoras en el mundo”, escribió, destacando su impacto artístico y simbólico.

Nacida como María Nieves Rego el 6 de septiembre de 1934 en el barrio porteño de Saavedra, creció en un contexto de dificultades económicas que la llevó a trabajar desde muy joven. Sin formación académica en danza, encontró en el tango una vocación que cambiaría su destino. Sus primeros pasos los dio en las milongas, especialmente en el Club Atlanta, donde comenzó a construir una carrera que con el tiempo alcanzaría proyección internacional.

Fue allí donde conoció a Juan Carlos Copes, su histórica pareja artística y sentimental. Juntos revolucionaron el tango escénico, elevándolo de los clubes barriales a los grandes escenarios del mundo. La dupla Copes-Nieves redefinió la elegancia, la técnica y la expresión en la danza, marcando un antes y un después en el género.

El salto definitivo llegó con el espectáculo Tango Argentino, estrenado en 1983. La obra fue clave para el resurgimiento global del tango: conquistó Broadway, permaneció en cartel durante años y acercó el género a una audiencia internacional. Ese éxito consolidó a María Nieves como una referente indiscutida a nivel mundial.

Su talento la llevó a escenarios de ciudades como Nueva York, París, Tokio, Roma y Madrid. Participó en programas icónicos como The Ed Sullivan Show y, en 1986, fue invitada a bailar en la Casa Blanca ante el entonces presidente Ronald Reagan, un hito que simbolizó la llegada del tango a los más altos niveles de reconocimiento internacional.

Más allá de los escenarios, su vida estuvo atravesada por intensidades, especialmente en su relación con Copes, marcada por encuentros y desencuentros tanto personales como profesionales. Sin embargo, incluso tras su separación en los años 90, el legado de la dupla quedó grabado para siempre en la historia del tango.

Con una identidad artística inconfundible, María Nieves no solo bailaba: transmitía emoción, carácter y una conexión profunda con el tango. “Yo soy tango”, solía decir, sintetizando una vida dedicada por completo a ese arte. A lo largo de más de siete décadas, también incursionó en la coreografía, el cine —como en Assassination Tango— y múltiples espectáculos internacionales.

En 2011 protagonizó una de sus últimas grandes apariciones públicas en la avenida 9 de Julio, donde más de 15 mil personas la ovacionaron. Su figura trascendió lo artístico para convertirse en símbolo de Buenos Aires y de toda una cultura.

El reconocimiento institucional llegó en vida: cada 6 de septiembre, en coincidencia con su cumpleaños, se celebra el Día de la Bailarina de Tango en su honor. Su historia —desde un conventillo humilde hasta los escenarios más prestigiosos del mundo— encarna la esencia del tango: pasión, resiliencia y entrega.

Su muerte deja un vacío inmenso, pero también reafirma la vigencia de su legado. María Nieves no solo fue protagonista de la evolución del tango: fue una de sus grandes arquitectas. Hoy, su huella sigue viva en cada pista, en cada abrazo y en cada compás.

Porque hay artistas que trascienden el tiempo. Y María Nieves, sin dudas, es una de ellas.

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