Las labores periciales para esclarecer el trágico accidente del helicóptero Bell 412, que dejó un saldo de siete víctimas fatales, se enfrentan a un severo obstáculo logístico: las condiciones del terreno donde impactó la aeronave. El siniestro ocurrió en una remota quebrada del sector de Los Arrieros, dentro del área fiscal conocida como Caballo Anca, una franja territorial agreste situada entre los departamentos de Valle Fértil y Jáchal, al norte del Parque Provincial Ischigualasto.

El acceso al lugar del siniestro representa un desafío técnico de consideración para las autoridades. La última huella transitable para vehículos finaliza a aproximadamente 10 kilómetros del punto exacto del impacto. Para recorrer el tramo restante, los equipos periciales y de seguridad deben desplazarse exclusivamente a pie, transportando su instrumental a través de un relieve accidentado con marcadas pendientes, rocas sueltas y vegetación baja típica del monte.
La zona de Caballo Anca se caracteriza por su topografía irregular, moldeada por la erosión hídrica y eólica, la cual originó profundas cárcavas y quebradas. En el área no existen rutas consolidadas ni infraestructura vial; únicamente se conservan rastros de antiguas sendas trazadas por arrieros para el paso de ganado entre San Juan y La Rioja.
Estas condiciones geográficas complicaron la operación de respuesta desde sus inicios. Tras la pérdida de contacto radar y radial con la aeronave, la localización de los restos requirió de rastreos aéreos, dado que la vegetación y los desniveles del terreno impedían su visibilidad a nivel del suelo. Una vez fijada la posición, las cuadrillas de rescate de la Policía de San Juan y Gendarmería Nacional debieron marchar durante horas para llegar a la escena.
Actualmente, la investigación se encuentra a cargo de los especialistas de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST), quienes analizan los restos en el lugar. Además de los factores mecánicos y meteorológicos, los peritos evalúan la influencia de la geografía del sector —particularmente los encajonamientos del viento y las condiciones de visibilidad en la quebrada— en la trayectoria final del vuelo, buscando reconstruir la secuencia que derivó en la tragedia.
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