Se enfría la mesa entre La Libertad Avanza y PRO: Karina Milei se relame ante la interna del macrismo
Vuelve la desconfianza de Mauricio Macri contra los libertarios. Se interrumpen las bilaterales en la Casa Rosada.
No sólo se enfrían las milanesas en Olivos, plato que Javier Milei nunca volvió a convidarle a Mauricio Macri. La mesa política que Karina Milei había diseñado en Casa Rosada para explorar un acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y el PRO va camino a cumplir tres semanas sin reunirse.
Las excusas para interrumpir los encuentros fueron primero el viaje de Diego Santilli a París junto al Presidente, luego una gira de Cristian Ritondo por el Vaticano y Armenia, y la semana pasada una escapada de Fernando de Andreis. Esta semana, por ahora, tampoco hubo convocatoria.
El intervalo coincide además con el cambio de staff en la secretaría de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Salió Ezequiel Sabor, soldado de Mauricio Macri y actual director del Banco Ciudad, para ser reemplazado por Francisco Quintana, titular de la FURP y ahora ex Secretario de Justicia porteño, un dirigente de diálogo con terminales en todos los despachos del PRO y respaldado por Daniel Angelici.
“El Tano” emerge como un gestor clave de la administración de Jorge Macri. Impulsa acuerdos en la Legislatura porteña a través de la figura cada vez mas influyente de Christian Gribaudo, el secretario administrativo que acerca posiciones con Pilar Ramírez, jefa de bloque de LLA, para asfaltar un posible frente electoral entre el actual jefe de gobierno de la Ciudad y la tropa de Javier Milei.
Los heridos de Mauricio Macri
En el camino quedan los heridos de Mauricio Macri quien pierde cada vez más peso específico en la conducción del PRO. Las figuras de Diego Santilli y Patricia Bullrich le vaciaron el partido y lo desdibujaron como interlocutor con el Gobierno ante sus legisladores nacionales, y especialmente, ante gobernadores con gen PRO como Rogelio Frigerio (Entre Ríos) o Ignacio Torres (Chubut).
Una muestra de ese fenómeno es que no existe ningún dirigente territorial con peso específico propio que avale la candidatura de Hernán Lacunza. Ni siquiera Ritondo, jefe del bloque de diputados nacionales, que ocupa una silla en la mesa política con LLA junto a Fernando de Andreis. Esa interlocución difusa en el macrismo, sumada al tironeo entre primos por el control de los resortes de gobierno en la Ciudad, potencian la interna en el PRO y queda a merced de Karina y sus laderos, Martín y “Lule” Menem.
Karina Milei y Mauricio Macri habían reseteado su conflictivo vínculo con un llamado de unos 30 minutos, pero desde la cuarta reunión de la mesa bilateral LLA-PRO, hace casi tres semanas, no se registró un nuevo encuentro en Casa Rosada. En la última reunión, la cuarta celebrada el 24 del mes pasado, Ritondo y De Andreis incluso reconocieron que estaban lejos de un acuerdo electoral. Aun así, la agenda parlamentaria había funcionado como sustituto del entendimiento político: los macristas acompañaron la reforma del Banco Central y valoraron los cambios que el Gobierno introdujo en el dictamen de discapacidad.
El problema es que la mesa fue siempre un artefacto de tercerizados. Ni Macri ni Karina Milei participan directamente de las conversaciones lo que se vuelve una desventaja cuando hay que decidir. Y en el PRO hoy conviven demasiadas voces con pretensiones de gestionar en nombre de un partido sin conductor.

Jorge Macri explora un acuerdo con La Libertad Avanza a través de Karina Milei.
Fuego amigo en La Libertad Avanza
El Presupuesto 2027 expuso la fragilidad del acercamiento. El capítulo VI derogaba parcialmente la ley de Emergencia en Discapacidad y eliminaba los aranceles únicos del Nomenclador de Prestaciones Básicas. El ajuste no solo incomodó a los aliados: la propia Patricia Bullrich dijo que el tema no se había discutido en la mesa política oficialista.
Para el PRO, que quiere mostrarse como aliado colaborativo y no como furgón de cola, el recorte fue una oportunidad de reforzar su perfil. El macrismo tampoco respaldaba la versión original del texto. La solución llegó por una vía poco amable para el ala económica del Gobierno: un dictamen negociado por Martín Menem con el aval de Karina, que reunió 42 firmas de LLA, PRO y UCR y generó incomodidad en Luis Caputo.
Si el Presupuesto fue un conflicto de coyuntura, la Ciudad de Buenos Aires es la disputa de fondo. Allí el PRO gobierna desde hace dos décadas y LLA ya no se conforma con ser socio menor. La presidenta de LLA porteña, Pilar Ramírez, una dirigente de la confianza de Karina, llegó a decir que ni siquiera se sabe si compartirán el proyecto de Ciudad, y recientemente aseguró que este es el último presupuesto que presentará Jorge Macri. También le reclamó que reconozca el “copyright” de iniciativas libertarias.
En ese tablero hay una disputa menos visible pero más corrosiva: la que enfrenta a los primos Macri. Para Mauricio, el principal interés del acercamiento es no perder la hegemonía sobre el bastión histórico del PRO. Jorge, en cambio, es visto por sus críticos, entre ellos Horacio Rodríguez Larreta, como alguien que hace los deberes para ser el candidato de Milei en la Ciudad. Son dos estrategias que no necesariamente se contradicen, pero que sí compiten por la jefatura política del espacio: ¿quién decide el destino del PRO porteño, el fundador o el jefe de Gobierno?
La respuesta importa porque LLA ya probó que sabe aprovechar esa grieta. Ya en 2025, cuando Jorge Macri fue designado apoderado del partido y se quedó con la “lapicera” de las alianzas, la decisión estancó las negociaciones y no cayó bien en Casa Rosada. Del otro lado, la sospecha es la misma: que el acuerdo con Mauricio no obliga a Jorge, y que el acuerdo con Jorge no compromete a Mauricio.
La grieta del PRO
Ahí aparece la duda que desvela a Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia necesita definir con quién cierra. Hasta ahora, el karinismo negocia sólo con Mauricio, pero Mauricio delega en Ritondo y De Andreis, que a su vez no controlan a Jorge Macri ni a Lacunza. Un acuerdo electoral de 2027 requiere una firma que valga para Nación, Provincia y Ciudad. Hoy ese firmante no está claro.
En ese contexto, la semana pasada la Fundación Pensar que preside María Eugenia Vidal, quien resiste un acuerdo con LLA para 2027, presentó un informe que alerta sobre el alto nivel de morosidad familiar y cuestiona la letra chica del dictamen que acompañaron los legisladores del PRO El tema dividió aguas y colocó, de un lado, a los “acuerdistas” mientras que del otro quedaron los que apuestan a que el partido tenga su propio candidato en las elecciones del año que viene.
A esa incertidumbre se suma Hernán Lacunza. El ex ministro de Economía ratificó que será candidato presidencial del PRO y aseguró que cuenta con el respaldo de Mauricio Macri. Es más: pide que el PRO compita separado de LLA, defiende las PASO y rechaza que los acuerdos se cierren antes de la competencia. Este miércoles, además, presentó su candidatura en Neuquén planteando una alternativa a la polarización. Y hay un gesto que en la Casa Rosada leyeron con atención: Macri le habilitó la sede del partido, mientras el PRO cruzaba a LLA por discapacidad.
El peligro para Javier Milei no es que Lacunza gane. Es matemática pura. En el oficialismo creen que, con la caída del Presidente en las encuestas, hasta un candidato mucho menos potente podría perjudicarlo en la primera vuelta. Con elecciones previstas para el 24 de octubre de 2027 y el balotaje como horizonte, una lista amarilla pura puede ser la diferencia entre ganar en primera vuelta y llegar debilitado.
Fuente: ÀMBITO
Por: G. Herrera
Los comentarios están cerrados.