Martín Guzmán: “Hay que limitar la flexibilidad para emitir, pero esta no es la reforma del BCRA que necesita el país”

El exministro cuestionó el proyecto que busca aprobar el Gobierno, aunque sí consideró que el Central no debe poder financiar déficit sin autorización parlamentaria excepcional. Una alerta sobre la deuda y las reservas. Por qué no ve motores para un despegue de la economía.

El Gobierno se propone completar la aprobación de la reforma de la carta orgánica del Banco Central en el Senado. Para la que, al menos en lo discursivo, considera como una de sus iniciativas prioritaria, el oficialismo busca sesionar este jueves, aunque la cita aún no está confirmada. El exministro de Economía, Martín Guzmán, se metió en el debate sobre el proyecto oficial: en una entrevista con Ámbito, consideró que “esta no es la reforma que necesita el país”.

El exfuncionario criticó varios puntos de la nueva carta orgánica que promueve Javier Milei, como el giro a un mandato único de combatir la inflación, el endurecimiento de los requisitos para remover a las autoridades del BCRA (sin un cambio equivalente para el nombramiento) y la habilitación del uso de activos de las reservas como garantía para contraer deuda. De hecho, sostuvo que esa habilitación busca dotar de más respaldo para operaciones que “posiblemente ya esté haciendo”.

moliendo-bannerweb-300x300.gif

Periodista: ¿Qué mirada tiene sobre las implicancias de la reforma de la carta orgánica del BCRA?

Martín Guzmán: La reforma de la carta orgánica del BCRA que necesita el país es distinta a la que empuja el Gobierno. Hay dos elementos importantes a reformar. El primero es la transparencia de las deudas del Banco Central. En la década de 1980 había una opacidad marcada sobre las deudas de la Administración Pública Nacional, que se corrigió en 1992 con la ley de Administración Financiera, que estableció la creación de un registro público para todas las deudas. Ahora las deudas tienen que estar registradas públicamente y, por lo tanto, cualquier contribuyente puede conocerlo. Históricamente, deuda del BCRA no había sido un tema, pero hay ahora una tendencia global que conlleva que los bancos centrales estén tomando deuda externa inclusive. Argentina lo hizo recientemente, como por ejemplo con el swap de monedas con EEUU, con la emisión de REPOs con colateral e inclusive se anunció en algún momento que había la posibilidad de una operación de financiamiento con uso de los activos del Banco Central como colateral. Ahora, el BCRA es de los ciudadanos argentinos y, como tales, deberíamos tener derecho a saber qué es lo que se hace con nuestros recursos. Por eso, me parece que es muy importante que no pueda pasar que un día hagan una operación de endeudamiento con colateral y no sepamos cuáles son sus términos hasta tanto les dé la gana a las autoridades de turno de publicarlo.

P.: Es lo que se reclama respecto del oro enviado al exterior…

M.G.: No debería poder pasar que un día saquen el oro, que es un activo –es decir, no es deuda-, y no sepamos qué está ocurriendo hasta tanto se le dé la gana a una autoridad de contarlo.

P.: ¿Cuál es el otro elemento que le parece importante reformar?

M.G.: Limitar el espacio para el financiamiento monetario al Tesoro nacional. Esta es una discusión clásica entre reglas versus discrecionalidad. Un país que tiene problemas de credibilidad tiende a querer más reglas y un país que tiene problemas de mucha volatilidad tiende a querer más flexibilidad para lidiar con esa volatilidad. Argentina tiene los dos problemas. Pero tener las dos cosas no se puede: si uno pone una regla dura, pierde flexibilidad; si uno quiere ganar flexibilidad, puede abusar de esa flexibilidad y perder credibilidad. Con la emisión monetaria se ha ido más allá de lo que el uso racional de la flexibilidad sugiere. Y lo digo habiendo usado esa flexibilidad en 2020, cuando no había otra porque la pandemia nos agarró sin acceso al crédito, como tenía la gran mayoría de los países del mundo. Ahora, en 2021 hubiera sido deseable bajar el déficit más rápidamente, principalmente, el subsidio al consumo de la energía. Pero la disputa que hubo dentro del Gobierno implicó que no se pudieran actualizar las tarifas y se terminó financiando vía el Banco Central. Y eso genera inflación en un contexto donde no aumenta proporcionalmente la demanda por el dinero local.

P.: Es decir, ¿resignaría la flexibilidad con la que contó en 2020 para implementar esas políticas?

M.G.: Con el diario del lunes, habiendo visto toda la película, hubiera preferido contar con menos flexibilidad, pero siempre con la posibilidad de ir al Congreso y pedirle autorización para emitir por una razón extraordinaria. Que no pueda el Banco Central por sí mismo hacerlo, pero el Ejecutivo tendría que mantener la posibilidad de ir al Congreso en una situación de emergencia para poder contar con el instrumento. No es que el instrumento hay que prohibirlo para siempre como plantea el Gobierno, sino que hay que limitarlo por el uso excesivo de esa flexibilidad. Obviamente que tiene un costo perder esa flexibilidad, pero ha sido por tanto tiempo tal el abuso que se dio de esa facultad que pienso que sí termina siendo mejor limitarla.

P.: ¿Limitarla en qué medida?

M.G.: Limitarla al punto de que no puedan financiarse los déficits públicos, pero sí que el BCRA mantenga la capacidad de intervenir en las cuestiones de liquidez. Eso me parece muy importante preservarlo. El Presidente había sacado una nota en un periódico diciendo que iba a estar prohibida la emisión de todo tipo, pero el proyecto de reforma de la carta orgánica termina permitiendo que el Banco Central opere comprando y vendiendo títulos públicos en el mercado secundario, lo cual es una necesidad de cualquier banco central para la administración de la liquidez. Pero el proyecto del Gobierno plantea muchas otras cosas con las que no estoy de acuerdo, no es la reforma que necesita la Argentina.

Las críticas de Martín Guzmán al proyecto de reforma del BCRA

P.: ¿Cuáles son esas cosas? ¿El uso de activos de las reservas como garantía para tomar deuda?

M.G.: Primero, lo que creo que está haciendo el Gobierno con esta reforma es contar con más respaldo para cosas que posiblemente ya esté haciendo, como operaciones de crédito público vía el Banco Central respaldadas por sus activos como colateral. Y si se va en esa dirección es aún más necesaria la transparencia, para la cual no hacen nada. En un artículo de la reforma dice: “Las reservas son inembargables”. Y párrafo siguiente: “El Banco Central podrá usar sus activos como garantía o colateral para operaciones”. Eso significa que lo que es puesto como colateral para operaciones de crédito público deja de ser una reserva, porque una reserva por definición es un activo que está libre de los riesgos que tiene un activo que es utilizado como garantía y, por lo tanto, es ejecutable. Porque no puede ser usado como garantía si fuese inembargable.

P.: ¿Considera que ya, efectivamente, están haciendo operaciones de ese tipo con, por ejemplo, el oro que forma parte de las reservas?

M.G.: No sé qué usan para como colateral para cuando hacen REPOs. Que no lo sepamos es parte del problema. Hay una opacidad que no debería haber.

P.: ¿Está de acuerdo con ir a un mandato único de “defender el valor de la moneda”, como plantea el proyecto?

M.G.: Nunca nadie justificó emisión monetaria para financiar el déficit por cualquier objetivo incluido en la carta orgánica actual, ya sea empleo, estabilidad financiera o desarrollo económico con equidad social. No pasa por ahí el problema, nunca pasó por ahí. Al contrario, cuanto más independiente es un Banco Central, más sentido tiene que tenga objetivos múltiples porque tiene que administrar situaciones en donde va a haber claramente disyuntivas entre objetivos como bajar el desempleo y objetivos de inflación. Por ejemplo, la Fed tiene tres objetivos: el de inflación, el de empleo y mantener tasas de interés moderadas en el mediano plazo. Esto último también es muy importante para el funcionamiento de la economía en su conjunto. Hoy hay un problema importante porque aproximadamente 6 millones de personas que no están pudiendo pagar sus deudas. Pero aun habiendo mandato múltiple no se ha hecho nada para evitar este problema. Y es claramente una consecuencia de lo que fue el esquema de política macroeconómica, incluyendo la política monetaria. Más grave aún sería el problema si hubiera un mandato único.

P.: Y con el endurecimiento de los requisitos para para remover a las autoridades del BCRA, ¿Qué cree que busca el Gobierno?

M.G.: Hace algo que le resulta conveniente porque hoy es gobierno. Lo lógico sería que fuese simétrico: igual dificultad para nombrar que para remover. Pero el proceso para el nombramiento no se modifica y el proceso para la remoción se modifica de una forma muy fuerte, que requiere la aprobación de dos cámaras del Congreso con ciertas causales definidas y dos tercios de cada cámara. El Gobierno puede tener sus razones políticas. Como está gobernando hoy, de esta forma tiene más chances de que los directores que nombra se sostengan por años, pero eso no está bien para el funcionamiento de la estructura institucional argentina.

Fuente: Ámbito
OP: Sebastián Almada

Los comentarios están cerrados.