La historia del hombre que recorrió Buenos Aires puerta por puerta para llevar cartas a quienes esperaban noticias
Bruno Ramírez se convirtió en el primer cartero de Buenos Aires, en tiempos que recibir correspondencia significaba ir a buscarla a la oficina de correos. Su tarea inauguró la entrega de cartas directamente en los domicilios de sus destinatarios
En 1771, Buenos Aires era una ciudad pequeña y las comunicaciones con otras regiones eran lentas y difíciles. Las cartas podían tardar semanas o meses en llegar después de recorrer largas distancias mediante viajes a caballo y otros medios de tracción a sangre, por caminos que muchas veces presentaban grandes dificultades. El correo ya conectaba Buenos Aires con distintos puntos del territorio, pero su tarea terminaba en la oficina postal.

Cuando el correo todavía estaba organizándose
Antes de que existiera el reparto de correspondencia a domicilio, Buenos Aires ya formaba parte de una red de comunicaciones que unía la ciudad con otros puntos del territorio. En 1748 comenzó a funcionar una ruta regular hacia Potosí, que permitía trasladar correspondencia entre el Río de la Plata y el Alto Perú. El recorrido se hacía por etapas y las postas permitían a los correos descansar y continuar con otros caballos, entonces usados como transporte.
La creación de la actividad del cartero modificó la organización del correo. Por primera vez, una persona tenía asignada la responsabilidad de sacar las cartas que esperaban en la oficina, localizar a sus destinatarios y completar la entrega dentro de Buenos Aires mano a mano. Y para ocupar ese puesto fue elegido Bruno Ramírez.

El hombre que comenzó a repartir las cartas
Aunque Bruno Ramírez fue el primer cartero, es poco lo que se sabe de su vida antes de llegar al correo de Buenos Aires. Los documentos conservan principalmente información sobre su nombramiento, su origen sevillano y su breve paso por el nuevo puesto. No hay una biografía extensa que permita reconstruir quién era o cómo había sido su vida previa. Pero su importancia histórica quedó ligada a la tarea concreta de ser el primero en ocuparse de llevar las cartas desde la oficina postal hasta los domicilios de sus destinatarios.
El nombramiento fue dispuesto en septiembre de 1771 y el 14 de ese mes, Ramírez prestó juramento ante el gobernador Juan José de Vértiz y asumió formalmente el cargo. Su tarea era entregar las cartas que permanecían en la oficina de correos a las personas a las que estaban dirigidas. Para hacerlo, tenía que recorrer Buenos Aires, localizar a los destinatarios y llevar cada correspondencia hasta su domicilio.
Ramírez permaneció en ese cargo alrededor de un año y luego regresó a España. Su sucesor, Pedro Veiras, recibió una asignación fija de diez pesos fuertes, equivalente a 80 reales españoles, una diferencia que muestra que el puesto comenzaba a incorporarse de manera más estable a la organización postal.
El oficio que continuó creciendo
En paralelo con el crecimiento de Buenos Aires, el correo fue ampliando su organización. En 1826, durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, se creó la Dirección General de Correos, Postas y Caminos, que reunió distintas funciones vinculadas con las comunicaciones y el transporte terrestre. El servicio dejó de depender de una estructura reducida y comenzó a integrarse en una administración más amplia.
Los cambios también alcanzaron la distribución. Durante el siglo XIX se instalaron buzones, se fijaron normas para los carteros y se modificaron las formas de transportar la correspondencia. La llegada del ferrocarril permitió acelerar los recorridos entre distintas localidades y redujo la dependencia de los antiguos viajes usando caballos. El correo se adaptaba así al crecimiento de las ciudades y a la expansión de las comunicaciones.

Junto con Antonio Beruti intervino en la movilización de vecinos y en la identificación de los partidarios del movimiento revolucionario. Su paso por el correo muestra también que, antes de 1810, la distribución de correspondencia ya formaba parte de las actividades habituales de Buenos Aires.
La distribución a domicilio continuó siendo una función habitual del servicio postal durante más de dos siglos. Cambiaron los medios de transporte, las formas de organización y los tipos de correspondencia, pero el cartero mantuvo la misma tarea básica: llevar un envío desde el sistema postal hasta la dirección indicada. En la Argentina, el 14 de septiembre quedó establecido como el Día del Cartero en recuerdo de aquella primera designación de 1771 y el nombre de Bruno Ramírez quedó para siempre ligado al oficio.
Fuente: Infobae
OP: Sebastián Almada

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