Tragedia en Mendoza: mataron a balazos a un nene de 7 años y la principal hipótesis apunta a una venganza contra sus hermanos

El crimen de Leonel Santino Ortiz conmociona a la provincia. Una patota baleó la casa de su abuela en busca de sus hermanos mayores tras un presunto robo, y el niño quedó en medio del ataque.

El brutal asesinato de un niño de 7 años que estaba a punto de cumplir 8 mantiene en vilo a las autoridades policiales y judiciales de Mendoza. El trágico episodio ocurrió cerca de las 21 del lunes en el asentamiento Junín, ubicado detrás de Hipercerámico, a pocos metros del Acceso Norte.

Según la reconstrucción inicial de los investigadores, un grupo compuesto por entre 6 y 7 sujetos arribó al lugar a bordo de un auto rojo y comenzó a efectuar disparos indiscriminados contra una vivienda. Varios de los proyectiles impactaron en el cuerpo de Leonel Santino Ortiz, quien fue trasladado de urgencia al hospital Carrillo, donde ingresó sin vida a los pocos minutos.

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La hipótesis de la venganza

La principal línea de investigación, encabezada por el fiscal de Homicidios Oscar Malla, sostiene que el ataque armado constituyó una venganza directa contra los hermanos mayores de la víctima, uno de ellos apodado “Poroto”.

De acuerdo con los datos recabados, horas antes del crimen este joven habría cometido un robo —cuyo botín pudo haber sido bienes materiales o estupefacientes— a otra facción de la zona. Como represalia, durante la mañana del lunes ya habían intentado incendiar el domicilio de la familia Ortiz, antes de concretar la balacera nocturna.

“Culpaban a mi hermano más grande por un robo. Pero mi hermanito no tenía la culpa de nada, quedó en medio. De la desesperación no se alcanzó a esconder cuando dispararon”, expresó con dolor Valeria Ortiz, hermana del menor fallecido.

Una investigación compleja y temor en la zona

Por el momento, los pesquisas policiales y judiciales no lograron identificar a los autores de los disparos. Tampoco se ha presentado a declarar el hermano mayor apuntado por la agresión, y varios vecinos se han mostrado reticentes a entregar registros de cámaras de seguridad por temor a represalias.

Ante este escenario, la causa avanza mediante labores de campo, mientras las autoridades dispusieron una estricta consigna policial en el asentamiento Junín para prevenir nuevos enfrentamientos, ya que durante las horas posteriores al crimen se continuaron escuchando detonaciones aisladas de armas de fuego en el vecindario.

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