El juicio a Pity Álvarez se extiende: una testigo inesperada y nuevas revelaciones sobre el crimen

“Pity” Álvarez se presentó este lunes en tribunales acompañado por su hermana y su abogado, Sebastián Queijeiro, para una nueva jornada del juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz. El debate entró en su sexta semana y, aunque según el cronograma original este lunes debía realizarse la última audiencia, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 todavía continúa recibiendo testigos.

Antes de avanzar con las declaraciones, la defensa volvió a insistir con un pedido de suspensión. El fiscal Sandro Abraldes rechazó el planteo y cuestionó la estrategia de los abogados de Álvarez, a quienes acusó de buscar “prolongar indefinidamente la realización del juicio”.

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La octava audiencia avanzó con los testimonios de tres médicas y terminó con una novedad: el tribunal autorizó la declaración de Jacqueline Guzzardi, la hija mayor de Cristian Díaz, quien no estaba prevista inicialmente como testigo.

“Pity” Álvarez se presentó este lunes en tribunales acompañado por su hermana y su abogado, Sebastián Queijeiro.

Los cuatro disparos que recibió Cristian Díaz

La primera en declarar fue Angélica Cristina Bustos, integrante del Cuerpo Médico Forense y responsable de la autopsia de Díaz. Su testimonio había comenzado el 2 de septiembre, pero fue interrumpido cuando Álvarez se descompensó y debió ser trasladado al Hospital Fernández.

Ante las preguntas del fiscal, Bustos explicó que encontró cuatro orificios de entrada de proyectiles: uno en el mentón, otro en el labio inferior, un tercero en el pómulo izquierdo y el restante en la zona lateral de la mandíbula izquierda.

Tres de los disparos tuvieron una trayectoria de izquierda a derecha, de adelante hacia atrás y de abajo hacia arriba, mientras que el restante fue de adelante hacia abajo. La médica los describió como “disparos angulados” y sostuvo que el tirador “tendría que estar del lado izquierdo” de la víctima.

También determinó que fueron disparos a corta distancia, debido a la presencia de un “graneo de pólvora” en la mejilla de Díaz. Durante la autopsia fueron recuperados tres proyectiles.

Bustos aclaró que no podía establecer cuál fue el primer disparo ni cuánto tiempo pasó entre uno y otro. Sí pudo determinar que dos de los impactos tenían idoneidad para producir la muerte, mientras que los otros dos no.

Además, sostuvo que las lesiones se produjeron cuando Díaz todavía tenía circulación y que la muerte no fue instantánea. La causa del fallecimiento fue establecida como lesiones craneoencefálicas por proyectil de arma de fuego y hemorragia interna.

Qué dijeron las médicas sobre el estado de Pity

Luego declaró Mariela Biazoni Rolla, médica legista de la Policía de la Ciudad, quien examinó a Álvarez el 13 de julio de 2018 a las 9.15, cuando permanecía detenido en la Comisaría 8C de Lugano.

Según el informe que confeccionó aquel día, el músico estaba “vigil con tendencia al sueño”, pero respondía al estímulo verbal “en forma coherente”, estaba orientado, podía caminar por sus propios medios y colaboró con la toma de muestras de sangre y orina.

La defensa intentó determinar si ese examen permitía establecer cómo se encontraba Álvarez horas antes. La médica marcó el límite de sus conclusiones: “Yo puedo hablar del momento en que lo vi”.

También declaró Celminia Silvina Guzmán, integrante del Cuerpo Médico Forense, quien evaluó físicamente a Álvarez en octubre de 2018. De acuerdo con el informe de aquella evaluación, el músico “estaba lúcido y orientado” y contestaba las preguntas que se le hacían. Durante la audiencia, Álvarez volvió a quedarse dormido por momentos, incluso mientras se desarrollaban los testimonios.

La hija de Cristian Díaz declaró y reveló un dato hasta ahora desconocido

Sobre el final de la audiencia, el fiscal Abraldes pidió incorporar como testigo a Jacqueline Guzzardi, de 24 años, hija mayor de Díaz, quien se encontraba en el tribunal.

La Fiscalía explicó que buscaba profundizar sobre las circunstancias previas al homicidio, particularmente frente a la hipótesis de la defensa de que Díaz habría ido aquella noche a confrontar con Álvarez.

Guzzardi contó que vivía en la Torre 12 del barrio Samoré y que veía a su padre al menos una vez por semana. Recordó especialmente el 11 de julio de 2018, horas antes del crimen, cuando Díaz fue a visitarla y le llevó ropa, zapatillas y dinero. “Lo vi normal”, afirmó. Cuando Abraldes le preguntó si conocía algún conflicto entre su padre y Álvarez, respondió: “No, ninguno”.

Durante su declaración, además, reveló una circunstancia que hasta ahora no había trascendido: en el marco de la causa debió realizarse un estudio de ADN para determinar si era hija biológica de Díaz y el resultado fue negativo.

“No sé si él lo sabía. Él siempre fue amoroso conmigo, atento”, contó sobre el vínculo que mantenían. Antes de retirarse, la joven expresó qué espera del proceso: “Que se haga justicia, que decidan como tienen que decidir con las pruebas que tienen. Que se haga bien, sin ningún tipo de beneficio”.

La defensa pidió que se declarara la nulidad de su testimonio. Baños sostuvo que se les había “ocultado prueba” y cuestionó que la joven supiera desde días antes que podía ser convocada. El tribunal rechazó el planteo y consideró que no existía ninguna circunstancia que afectara la validez de la declaración.

El presidente del TOC también cuestionó la referencia a un supuesto “ocultamiento de prueba” y pidió que no se realizaran ese tipo de valoraciones sobre la actuación de las partes.

Así terminó la octava jornada del juicio, que ya lleva seis semanas y se extendió más allá de la fecha prevista originalmente para su finalización. El debate se retomará este miércoles.

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