La inflación acorrala a Warsh: obligado a subir las tasas para calmar a los mercados

El repunte inflacionario de agosto elimina los pretextos de la Reserva Federal, mientras el equipo económico enfrenta turbulencias energéticas y presiones sobre los bonos del Tesoro.

No hay mal que por bien no venga. La inflación de agosto se ubicó un escalón más arriba de lo esperado: el índice general se mantuvo en 0,4%, pero la inflación núcleo subió a 0,3% (una décima más que en julio) y la supernúcleo saltó un 0,5%. Con este escenario, la Reserva Federal (Fed) afronta una reunión clave que mantiene a los mercados en vilo.

En julio, desafiado por disidentes internos, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, optó por mantener las tasas sin cambios para “escuchar sin filtros al mercado”. La respuesta fue inmediata: las tasas largas se dispararon medio punto. Aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó contener el impacto con recompras de deuda, la situación se complicó aún más por el salto del petróleo en el Golfo Pérsico, donde el crudo Brent rozó los 110 dólares tras tensiones geopolíticas vinculadas a Irán.

moliendo-bannerweb-300x300.gif

Los futuros del CME actualmente descuentan un incremento de un cuarto de punto con una alta probabilidad, respaldados por un mercado que busca señales firmes de ortodoxia monetaria. La brecha entre la tasa a dos años y la de referencia de la Fed se ha estirado, evidenciando que el banco central ha quedado rezagado frente a una economía en pleno empleo y con alta presión inflacionaria.

A pesar de las dificultades en las operaciones de deuda del Tesoro —donde la demanda de bonos a largo plazo se mantuvo sólida en las subastas primarias—, la conclusión de los analistas es clara. Una suba de tasas por parte de Warsh no solo desactivaría las especulaciones, sino que devolvería la credibilidad y la independencia indispensable a la política monetaria estadounidense.

Fuente: Ámbito

Los comentarios están cerrados.