Tania Head se convirtió durante años en una de las caras más reconocidas entre los sobrevivientes del 11-S, pero su historia era falsa. Detrás de ese nombre estaba Alicia Esteve Head, una española de Barcelona que nunca estuvo en Nueva York durante los atentados y que construyó un relato basado en tragedias ajenas.
La mujer apareció públicamente en 2004, después de haber pasado años construyendo su personaje a través de internet. Aseguraba haber estado en el piso 78 de la Torre Sur cuando el avión impactó contra el edificio y relataba una dramática huida entre el caos y los cuerpos.
Según su versión, Head trabajaba para la compañía Merrill Lynch y se encontraba en la Torre Sur para colaborar en el cierre de una fusión empresarial. También afirmaba que su prometido, Dave, había muerto en la Torre Norte y que ella había escapado con graves quemaduras en un brazo.
Su relato incluía detalles cada vez más impactantes. Contaba que, durante la evacuación, un hombre moribundo le había entregado un anillo de boda grabado, que posteriormente devolvió a su viuda. También aseguraba que había sido auxiliada por el llamado “hombre del pañuelo rojo”, un joven que salvó a decenas de personas y murió aquel día.
A esa historia sumó otros elementos. Afirmó que trabajaba para Merrill Lynch y que estaba colaborando en el cierre de una fusión. También contó que su prometido, Dave, había muerto en la Torre Norte. Según su relato, ambos se habían conocido después de discutir por un taxi que intentaban tomar y, con el tiempo, se habían enamorado.
Incluso aseguró que, mientras escapaba del edificio, un hombre moribundo le había entregado un anillo de bodas grabado para que se lo devolviera a su esposa.
El relato comenzó a circular en un foro de Yahoo utilizado por sobrevivientes y familiares de víctimas. El contexto de los primeros años de internet, marcado por el anonimato y la ausencia de redes sociales, permitió que la historia creciera sin una verificación inmediata.
De sobreviviente a referente del 11-S
Entre 2002 y 2003, Tania Head comenzó a relacionarse con personas vinculadas con los atentados. En junio de 2004 asistió a una reunión de la World Trade Center Survivors Network, una organización que agrupaba a sobrevivientes y personas afectadas por el 11-S.
Su comportamiento y la seguridad con la que contaba su historia hicieron que rápidamente ganara reconocimiento dentro de la comunidad. Con el tiempo, fue elegida presidenta de la organización y se convirtió en una figura habitual de actos conmemorativos y recorridos por Ground Zero.
Durante esos años también aseguró haber conocido a autoridades como Michael Bloomberg, Rudolph Giuliani y George Pataki. En distintas apariciones públicas relató su supuesto escape de la Torre Sur y habló de las consecuencias psicológicas que le habían dejado los ataques.
Además de la historia sobre su supervivencia, afirmó haber sufrido insomnio, ataques de pánico y miedo a determinados sonidos y espacios. Un terapeuta llegó a tratar esos síntomas como consecuencias reales de su supuesto trauma.
Su figura adquirió todavía más credibilidad por su participación en actividades solidarias. No cobraba un salario por presidir la red ni por trabajar como guía voluntaria y colaboró en la recaudación de dinero para asociaciones vinculadas con las víctimas. Tampoco solicitó dinero al Federal Victim Compensation Fund y no existen pruebas de que haya obtenido un beneficio económico personal a partir de su historia.
La investigación que derrumbó su historia
El engaño comenzó a salir a la luz el 27 de septiembre de 2007, cuando The New York Times publicó una investigación de David W. Dunlap y Serge F. Kovaleski.
Merrill Lynch no tenía registros de una empleada llamada Tania Head. Tampoco aparecieron antecedentes de la supuesta sobreviviente en Harvard ni Stanford, universidades en las que decía haber estudiado. Además, nadie pudo confirmar el hospital donde supuestamente había permanecido cinco días inconsciente por las quemaduras.
La investigación en España permitió descubrir su verdadera identidad. Tania Head no existía: era Alicia Esteve Head, nacida en Barcelona, integrante de una familia adinerada y estudiante de un MBA cuando ocurrieron los atentados.
La periodista Marta Forn y su compañero Xavier Mas De Xaxas comenzaron a seguir sus pasos hasta encontrar una fotografía de Alicia con una herida en el brazo derecho. La lesión coincidía con la cicatriz que Head mostraba al contar su supuesto escape de las Torres Gemelas.
Una persona cercana explicó entonces que Alicia había sufrido esa lesión años antes, cuando viajaba en un auto que tuvo un accidente junto a cuatro amigas. El corte fue tan grave que casi perdió el brazo.
La revelación provocó indignación entre los sobrevivientes y familiares. La historia de Dave también era falsa y su supuesto vínculo con la familia del hombre fallecido había generado una relación que, según los periodistas, hizo todavía más doloroso el descubrimiento.
El regreso de Alicia Esteve a Barcelona
Después de que se conociera la verdad, Alicia abandonó el personaje y regresó a Cataluña para rehacer su vida. Algunas personas vinculadas a los atentados aseguran haberla perdonado, mientras que otras todavía consideran que su engaño fue una forma de aprovecharse del dolor provocado por el 11-S.
Maíllo sostiene que la mujer pudo haber construido aquella identidad a partir de una necesidad de reconocimiento. “Es relacionarnos, es buscar el amor de ellos, es darles amor, y con esa moneda seguimos pagando y esa moneda es la que queremos seguir recibiendo”.
Alicia continuó trabajando en distintos lugares. En 2023 estuvo tres meses en una agencia de viajes de Barcelona, donde un compañero recordó que conocía Nueva York con mucho detalle y decía haber vivido allí.
Actualmente, según quienes conocen su situación, Alicia intenta mantener una vida alejada de aquella historia. Sin embargo, cada nuevo documental o publicación sobre el caso vuelve a poner en primer plano a Tania Head, la identidad ficticia que durante años logró instalarse en el corazón de una ciudad marcada por el 11-S.




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