Argentina y Brasil atraviesan su mayor crisis diplomática en años: qué cambia y qué sigue igual

La decisión de Brasil de no designar un nuevo embajador en Buenos Aires profundizó la tensión con el gobierno de Javier Milei. El analista internacional, Fabián Calle explicó por qué, pese al conflicto político, el comercio y la cooperación entre ambos países seguirían sin cambios.

El vínculo entre Argentina y Brasil enfrenta una crisis diplomática inédita. El gobierno brasileño optó por no designar a un nuevo embajador en Buenos Aires, decisión que profundiza el conflicto bilateral. El momento de mayor tensión surgió cuando el presidente argentino, Javier Milei, viajó a Brasil y expresó su apoyo a Flávio Bolsonaro, acompañando estas acciones con críticas directas al gobierno de Lula da Silva y a la justicia brasileña. Las tensiones aumentaron debido a estos intercambios y la reacción de Lula, quien respondió con ironía y medidas diplomáticas.

Fabián Calle, analista internacional analizó el conflicto y sus implicancias. Señaló que ningún país resulta ajeno a la confrontación: “Para pelear se hacen falta dos. Nosotros no vamos a entrar en esa pelea, no vamos a romper relaciones”, dijo al referirse a la postura oficial argentina. Sin embargo, remarcó que las manifestaciones provienen de ambas partes y que “ninguno es santo en esta situación”.

Calle definió el actual enfrentamiento como un fenómeno que se arrastra desde hace tiempo. “Esta pelea viene de mucho antes”, aclaró, y recordó antecedentes de injerencias políticas cruzadas en campañas electorales y gestos simbólicos entre los mandatarios de ambos países.

El analista internacional destacó la creciente partidización de la política exterior en Occidente. Explicó que tanto Lula como Milei emplean la confrontación para fortalecer su posicionamiento ante sus respectivos electorados. “A Lula le interesa nacionalizar esta discusión”, sostuvo, y agregó que Milei también busca capitalizar políticamente el conflicto.

Caricaturas de los presidentes de Brasil y Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei, con rayos, banderas, contenedores y objetos de comercio.La caricatura muestra a los presidentes de Brasil y Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei, enfrentados sobre un fondo de industrias y un flujo de comercio bilateral. (Imagen Ilustrativa)

Impacto en la relación bilateral y el comercio

El retiro del embajador brasileño tiene un valor principalmente simbólico. Calle consideró que la continuidad de la relación bilateral depende de la burocracia y los intereses comerciales. “No se cambia nada. La frontera sigue fluyendo”, aseguró, y remarcó que la cooperación militar y el comercio permanecen intactos pese a la crisis política.

El analista explicó que, aunque Argentina es un país presidencialista, la relación entre Estados no depende solo de las declaraciones de sus presidentes. “La burocracia sigue funcionando, obviamente hasta cierto límite de escalada”, expresó Calle al referirse al funcionamiento cotidiano de las instituciones.

A pesar de las tensiones, subrayó que no existen señales concretas de que el conflicto diplomático afecte el comercio, las inversiones o la cooperación en áreas estratégicas. Según su análisis, los vínculos económicos y comerciales entre Argentina y Brasil resultan lo suficientemente sólidos para resistir los vaivenes políticos.

Brazil's President Luiz Inacio Lula da Silva greets Argentina's President Javier Milei at the G20 summit, in Rio de Janeiro, Brazil, November 18, 2024. Brazilian Presidency/Handout via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVES.

Factores externos y participación de Estados Unidos

Entre otras cosas, Calle abordó el papel de Estados Unidos en la región. Señaló que Brasil mantiene una histórica cercanía con Washington y que el empresariado brasileño favorece los vínculos con el país norteamericano. Además, mencionó la influencia de las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios brasileños y el impacto que esto tiene en el escenario electoral de Brasil.

También se refirió a la afinidad ideológica de Lula da Silva con China y a la relación con los países del bloque BRICS. “Una línea roja que cruzó y de la cual no se vuelve es cuando en los BRICS dijo: ‘Hay que reemplazar al dólar’”, citó Calle sobre una de las posiciones más controvertidas del presidente brasileño.

El analista advirtió que la política exterior de Lula en su tercer mandato mantiene una actitud distante hacia Estados Unidos y que su consejero de política exterior, Celso Amorim, impulsa una agenda alejada de la Casa Blanca.

Fuente: INFOBAE

Por: G. Herrera

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