Escándalo en el juicio por femicidio en Chimbas: el tribunal dictó la condena saltándose un paso clave
Los jueces debieron corregir sobre la marcha tras imponer 10 años de prisión a Néstor Olmedo Zadro sin escuchar antes los pedidos de pena de las partes. El imputado se declaró inocente usando argumentos religiosos.

Un insólito error procesal interrumpió la calma en los tribunales durante la última jornada del juicio contra Néstor Matías Olmedo Zadro, penalizado por el intento de femicidio de su expareja, Martina, en el departamento de Chimbas. Los jueces Mabel Moya, Flavia Allende y Javier Figuerola protagonizaron un “blooper” técnico que obligó a suspender la sesión y convocar a una nueva audiencia de urgencia minutos después.
El descuido ocurrió inmediatamente después de que el acusado terminara de emitir sus últimas palabras. La presidenta del tribunal, Mabel Moya, avanzó de forma directa a dictar el veredicto de culpabilidad y la pena de 10 años de prisión efectiva, omitiendo por completo el juicio de cesura, la instancia obligatoria donde la fiscalía y la defensa debaten los años de cárcel que corresponden al delito.
Misticismo y un ruego de inocencia
Antes del bache normativo, Olmedo Zadro consumó una declaración de casi un minuto que capturó la atención de los presentes por su carga mística. Con las manos abiertas en posición de plegaria y de cara a los padres de la víctima, el joven intentó despegarse del brutal ataque.
“Siempre la amé y siempre la cuidé. No hice nada de lo que está pasando, simplemente quise ayudar”, esgrimió el procesado.
Ante los señalamientos previos que recibió durante las audiencias por su perfil religioso, el imputado buscó desmarcarse con firmeza: “No soy religioso, sino que simplemente creo en Dios porque acusaron que era religioso, pero solamente creo en el Dios de Abraham”.
Sentencia firme y cambio de postura
Pese al intento del acusado por refugiarse en la fe y a la confusión técnica del tribunal —que debió subsanar el procedimiento en una audiencia posterior convocada de inmediato—, la pena de 10 años de prisión efectiva quedó ratificada.
Al escuchar el dictamen definitivo, el lenguaje corporal de Olmedo Zadro se transformó por completo: bajó los brazos, cerró los puños y asimiló en silencio el cierre de un caso que conmovió a la comunidad de Chimbas. La fiscalía había solicitado originalmente una pena de 12 años de cárcel.
POR LIC. EUGENIA VILA
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